Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Mirada de estaño
Mirada de estaño, de legados finitos que se hacen
comestibles, ahí donde jadean los escrúpulos fieles
del latido, son vejaciones inducidas por el ademán
de la penumbra que hace temblar las sensaciones,
un disfraz que parpadea en lo escaso,
un anzuelo que por carnada tiene una tristeza.
He mirado como los astros se agitan desde mi ventana,
con extrañeza el desorden se prolonga
cuando nunca ha tenido apellido una mirada,
pero estoy extraviado en los brazos de una pared fósil
y mis ojos se sienten disfuncionales,
parecen hortalizas, parecen silencios.
He visto tus palabras regodearse en el optimismo
grisacéo de alguna estrella novicia,
¡Nunca le he escrito a tu paciencia nocturna!
Le he escrito a tu piel de lirio que mis ansias turba
Como se empieza a gestar la ideología
de oler con libertad tus sienes.
Mirada de estaño la mía, en una vorágine
de conductas que se derrapan en lo meramente decente.
Mirada de estaño, de legados finitos que se hacen
comestibles, ahí donde jadean los escrúpulos fieles
del latido, son vejaciones inducidas por el ademán
de la penumbra que hace temblar las sensaciones,
un disfraz que parpadea en lo escaso,
un anzuelo que por carnada tiene una tristeza.
He mirado como los astros se agitan desde mi ventana,
con extrañeza el desorden se prolonga
cuando nunca ha tenido apellido una mirada,
pero estoy extraviado en los brazos de una pared fósil
y mis ojos se sienten disfuncionales,
parecen hortalizas, parecen silencios.
He visto tus palabras regodearse en el optimismo
grisacéo de alguna estrella novicia,
¡Nunca le he escrito a tu paciencia nocturna!
Le he escrito a tu piel de lirio que mis ansias turba
Como se empieza a gestar la ideología
de oler con libertad tus sienes.
Mirada de estaño la mía, en una vorágine
de conductas que se derrapan en lo meramente decente.
::