Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Inconcluso
Me dejaste inconcluso, en punto y aparte;
oscuro fue el motivo de tu olvido,
y al llegar aquella triste tarde, difuso,
un punto y seguido yo quise darte.
Y me dejaste, por fulano de tal;
tan sólo soy un libro acabado;
antiguo de piel y de polvo llenado
mi cara es un par de comillas con punto final.
De tu piel emanan los mil y un aromas;
en tu pelo evoco las mil y una noches;
de tus venas la sangre ya no se asoma
a mis ventanas de mil y un reproches.
Pero toma, no te equivoques,
te devuelvo a las olas,
aquellas olas que nos mojaron las voces.
¿Te acuerdas? Aquel faro con lunas
nos muestra las almas errantes;
su luz nos ciega y deslumbra;
en tu indiferencia me estanco en el antes,
y vago en el muro de piedra, que acostumbra
recibir y acoger los amantes.
Aún se escucha la música,
mas su son se viste de ingrato;
es grato a los corazones
de dos mundos enamorados.
En mis pulmones hay más tabaco;
me miro al espejo, de viejo no tanto;
me observas pasados los años:
¡qué viejo estás chato!
El sol envejece, nos mira atizando,
la vida se aferra, los días más largos;
el amor se termina cuando un dios inflamando,
nos mira y avisa que vivamos deprisa,
pues tiene los días contados.
Adiós albor; con una sonrisa, el sol
nos suelta la mano, y ya sin prisa,
en el tiempo parado, eterno quedo
a la espera de otra luz que me quiera,
de otro sol que me ofrende su sueño,
de otro son que me eleve del suelo...
Inquietud que a la vida nos vuelva.
Me dejaste inconcluso, en punto y aparte;
oscuro fue el motivo de tu olvido,
y al llegar aquella triste tarde, difuso,
un punto y seguido yo quise darte.
Y me dejaste, por fulano de tal;
tan sólo soy un libro acabado;
antiguo de piel y de polvo llenado
mi cara es un par de comillas con punto final.
De tu piel emanan los mil y un aromas;
en tu pelo evoco las mil y una noches;
de tus venas la sangre ya no se asoma
a mis ventanas de mil y un reproches.
Pero toma, no te equivoques,
te devuelvo a las olas,
aquellas olas que nos mojaron las voces.
¿Te acuerdas? Aquel faro con lunas
nos muestra las almas errantes;
su luz nos ciega y deslumbra;
en tu indiferencia me estanco en el antes,
y vago en el muro de piedra, que acostumbra
recibir y acoger los amantes.
Aún se escucha la música,
mas su son se viste de ingrato;
es grato a los corazones
de dos mundos enamorados.
En mis pulmones hay más tabaco;
me miro al espejo, de viejo no tanto;
me observas pasados los años:
¡qué viejo estás chato!
El sol envejece, nos mira atizando,
la vida se aferra, los días más largos;
el amor se termina cuando un dios inflamando,
nos mira y avisa que vivamos deprisa,
pues tiene los días contados.
Adiós albor; con una sonrisa, el sol
nos suelta la mano, y ya sin prisa,
en el tiempo parado, eterno quedo
a la espera de otra luz que me quiera,
de otro sol que me ofrende su sueño,
de otro son que me eleve del suelo...
Inquietud que a la vida nos vuelva.
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