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Almas blancas

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Entrando en la cueva del oso
en los aposentos del carnicero,
recordé los momentos blancos
como si de aquello dependiera mi existencia,
el frío presionó mi pecho
y un río revuelto invadió mi cabeza.


Deseaba dormir, porque al dormir estaría lejos del dolor,
no esperaría soñar, el dolor le puede dar por aparecer,
aún recuerdo el día, cuando se enfriaron mis manos
y mis palabras eran nudos de melancolía,
no morí aquel día
me hizo pensar en esa ideología
en la vulnerabilidad del pulso
y la esencia de los días.

Vi a un pequeño niño
delgado como sus cabellos,
triste como viejos recuerdos,
profundos ojos desconocidos,

solitario y tímido como el desierto,
el ambiente lo aplastaba
parecía un insecto en un desfile de calzado,
era un oasis, brillante como una estela
probado por la realidad,
no supe como, ni por qué...

Me senté y esperé a que comenzara el acto,
una dolorosa hojilla con rol de estar salvo,
sabia que no era en único de los actos
por ahora solo platiqué con el del turno,
miré al niño observando el suelo
como añorando otra suerte,
otro mundo, otra vida,
sus lágrimas eran mías
inundaron nuestros adentros,
por fuera transitaban tímidas por el pálido rostro.

Su corazón creció triste, no entendía del universo,
seguí en el asiento, no le pude explicar los lamentos,
vi sus ojos, penetrando mi alma,
sabían de las campanas de los templos
del infierno y del cielo,

me perdí en su adentro
allí crecían como lotos
fábulas, historias de amor y poesías del cielo,
no era un intruso probando al destino
era un ángel perdonando los tiempos.
 
Última edición:
Hola amigo, muy lindo poema. Lleno de sentimientos y de dudas y miedos de esos que siempre llegan a los niños en su total inocencia.
Te mando un fuerte abrazo y te felicito.
 
Que hermoso poema, cuantos niños en su insencia sufren sin entender nada, llenos de temores, angustiados y confundidos,
te reflejas muy bien en el niño, que vision tan bella me gusto la parte que dice: Era un Angel perdonando los tiempos, me toco tan profundo y me gusto mucho. Dios te bendiga y te guarde te felicito un gran poema, tu amiga Emy.
 
Entrando en la cueva del oso
en los aposentos del carnicero
recordé los momentos blancos
como si de aquello dependiera mi existencia
el frío presionó mi pecho
y un río revuelto invadió mi cabeza
deseaba dormir, porque al dormir estaría lejos del dolor
no esperaría soñar, porque al dolor le puede dar por aparecer
aún recuerdo el día, cuando se enfriaron mis manos
y mis palabras eran nudos de melancolía
no morí aquel día
me hizo pensar en esa ideología
en la vulnerabilidad del pulso
y la esencia de los días
vi a un pequeño niño
delgado como sus cabellos
triste como viejos recuerdos
no supe como, ni porque
solitario y tímido como el desierto
el ambiente lo aplastaba
parecía un insecto en un desfile de calzado
era un oasis, brillante como una estela
probado por la realidad
me senté y esperé a que comenzara el acto
una dolorosa hojilla con rol de estar salvo
sabia que no era en único de los actos
por ahora solo platiqué con el del turno
miré al niño observando el suelo
como añorando otra suerte
otro mundo, otra vida
sus lágrimas eran mías
inundaron sus adentros
y por fuera transitaban tímidas por el temeroso rostro
su corazón creció triste, no entendía el universo
seguí en el asiento, no le pude explicar los lamentos
vi sus ojos, que penetraban mi alma
sabían mucho más del infierno y mucho más del cielo
y me perdí en su adentro
eran fábulas, historias de amor y poesías del cielo.
no era un intruso probando el destino
era un ángel perdonando los tiempos.
Dudas y miedos que se expanden en un sufrimiento
atemorizado por el espejo de una angustia reflejada.
felicidades por los piegles sensibles de tu poesia.
luzyabsenta
 

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