Sol Naciente
Poeta recién llegado
Hoy he vuelto a ejercer la profesión,
De aquellos que sin querer destruyen corazones,
Van por la vida jugando con cupido,
Escondidos en fulgurosos trajes de Eros.
No podía decirte que te amaba,
Tampoco pude decir que te odiaba,
No había razón para lo uno,
Ni justificación para lo otro.
Tuvimos tiempos explosivos,
De sulfurosa pasión que encendía,
flameante atmósfera con rojas llamas de placer,
mientras de tu boca gemidos deleitosos escapaban.
Se escuchaba el sonido del encanto,
Encarnado en nuestros cuerpos por momentos,
Cada uno alcanzaba el cielo en un instante,
Jadeantes, satisfaciendo aquella libido.
Pero no había amor ,
lamentablemente no pudo surgir el amor,
Simplemente fue un altibajo de la vida,
Que una vez más jugo contigo y se rió de mi.
Algunos caen en la más grande maldición,
De tener muchas opciones en la vida,
Pero no consiguen llenar el vacío,
Nunca jamás podrían aprender a amar.
Yo sueño con una dama,
Que me rescate de ese sueño tan funesto,
Un sueño de placer y lujuria,
Pero que no da lugar al sentimiento noble al amor.
Si un día encuentro a esa dama,
Feliz seré seguramente de por vida,
Ojalá cuando llegue ese precioso día
ella no ejerza también la maligna profesión.
De aquellos que sin querer destruyen corazones,
Van por la vida jugando con cupido,
Escondidos en fulgurosos trajes de Eros.
No podía decirte que te amaba,
Tampoco pude decir que te odiaba,
No había razón para lo uno,
Ni justificación para lo otro.
Tuvimos tiempos explosivos,
De sulfurosa pasión que encendía,
flameante atmósfera con rojas llamas de placer,
mientras de tu boca gemidos deleitosos escapaban.
Se escuchaba el sonido del encanto,
Encarnado en nuestros cuerpos por momentos,
Cada uno alcanzaba el cielo en un instante,
Jadeantes, satisfaciendo aquella libido.
Pero no había amor ,
lamentablemente no pudo surgir el amor,
Simplemente fue un altibajo de la vida,
Que una vez más jugo contigo y se rió de mi.
Algunos caen en la más grande maldición,
De tener muchas opciones en la vida,
Pero no consiguen llenar el vacío,
Nunca jamás podrían aprender a amar.
Yo sueño con una dama,
Que me rescate de ese sueño tan funesto,
Un sueño de placer y lujuria,
Pero que no da lugar al sentimiento noble al amor.
Si un día encuentro a esa dama,
Feliz seré seguramente de por vida,
Ojalá cuando llegue ese precioso día
ella no ejerza también la maligna profesión.