Jorge Mosquera
Poeta recién llegado
La soledad me sabe a ella
Me siento perdido,
desolado y sombrío.
El tiempo me está envenenando,
me está consumiendo.
La realidad se convierte
en tenues espejismos,
en vagas visiones, en frágiles ilusiones.
El viento ya viejo
sigue soplando.
Breves ráfagas de vida
me toman de la mano.
Suspirar duele tanto,
que mezcla mi esperanza con tristeza.
Llorar
llorar es una muerte lenta,
cada lágrima es más pesada que la otra.
Mi alma no soporta tanta agonía.
Trato de decirle adiós a la melancolía,
pero esas lágrimas,
mis lágrimas, no me dejan.
¡Luna! ¡Te regalo mi llanto!
Aún vestida de gris
irradias alegría.
Regálame dos pinceladas de ella,
para ver si logro sonreír.
No estoy sólo, es cierto,
pero así me siento.
Tal vez la mujer que tanto quiero
no está esta noche conmigo.
No está presente,
pero tengo su recuerdo.
Tengo su esencia
envuelta en el rancio viento.
Tengo sus palabras
enredadas en el silencio.
En la magnánima luna quedó encerrada su mirada,
por eso le pedí dos pinceladas de alegría
que alumbraran mi sendero.
En los acordes de mi guitarra,
quedó plasmado el concierto de su voz.
En mis manos quedaron marcadas sus palabras,
y me rozo el pecho
para ver si logro tatuarlas en mi corazón.
La tengo sin tenerla.
Tengo presente su ausencia.
Está en la soledad
que es mi compañera.
La soledad me sabe a ella.