Crónicas de una tragedia
Sábado de temblorosa madrugada,
perturban mi sueño, dicen que estás mal.
Incrédula me levanto, no entiendo nada.
Mi mente creía que iba a ser un día normal.
Me recibe un mar de lágrimas
que corren por caras tristemente marcadas.
Y con razón, ya no aguantando más,
sucumbo llorando ante sus miradas.
Estas postrado en una cama,
respirando de una manera anormal.
Siento que el de arriba ya te llama.
Esta sería tu recaída mortal.
Lunes por la mañana,
falsamente me siento mejor.
Todavía incredula por lo que pasa
tu futura ausencia me da pavor.
Es miércoles y ya no te puedo ver
porque tu estado golpea mi corazón.
Tras una falsa risa pienso que no puede ser
siento que no es justo este desazón.
Llego el jueves a saludarte
y puedo oler la muerte merodeando.
Con costos un hola puedo darte,
siento que ya te estas marchando.
El viernes, enojada con la vida
por haberte apartado de mi lado,
se ha rendido mi alma podrida
en ese maldito día soleado.
Te han metido en un monumento
frío y oscuro como tu muerte.
Quise estar ahí en ese momento
morir contigo, olvidar mi suerte.
Me cuesta a estas alturas creer
que todo esto haya pasado.
Nunca creí que pudiera merecer
un castigo tan exagerado.
Y aunque en un sueño me dijiste
que tu muerte no sentiste
no creo que haya cosa más triste
que no tenerte aquí
Algún día nos encontraremos, papito, espérame intentaré mientras vivir sin vos
Sábado de temblorosa madrugada,
perturban mi sueño, dicen que estás mal.
Incrédula me levanto, no entiendo nada.
Mi mente creía que iba a ser un día normal.
Me recibe un mar de lágrimas
que corren por caras tristemente marcadas.
Y con razón, ya no aguantando más,
sucumbo llorando ante sus miradas.
Estas postrado en una cama,
respirando de una manera anormal.
Siento que el de arriba ya te llama.
Esta sería tu recaída mortal.
Lunes por la mañana,
falsamente me siento mejor.
Todavía incredula por lo que pasa
tu futura ausencia me da pavor.
Es miércoles y ya no te puedo ver
porque tu estado golpea mi corazón.
Tras una falsa risa pienso que no puede ser
siento que no es justo este desazón.
Llego el jueves a saludarte
y puedo oler la muerte merodeando.
Con costos un hola puedo darte,
siento que ya te estas marchando.
El viernes, enojada con la vida
por haberte apartado de mi lado,
se ha rendido mi alma podrida
en ese maldito día soleado.
Te han metido en un monumento
frío y oscuro como tu muerte.
Quise estar ahí en ese momento
morir contigo, olvidar mi suerte.
Me cuesta a estas alturas creer
que todo esto haya pasado.
Nunca creí que pudiera merecer
un castigo tan exagerado.
Y aunque en un sueño me dijiste
que tu muerte no sentiste
no creo que haya cosa más triste
que no tenerte aquí
Algún día nos encontraremos, papito, espérame intentaré mientras vivir sin vos
::