Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
A una mujer desencantada.
En el océano de fuego, donde se funden las ideas,
burbujas como señuelos brotan a la superficie.
Son las horas, que como migajas del día se expanden,
como pinceladas de nubes, algodones de sueño,
cruzando el cielo abrumado de tu vida.
Yo acudo al movido sentimiento de tus lágrimas.
al insólito abismo de tu alma atormentada.
La traición aflora con sus cuchillos de hielo,
dejando sus senderos sobre tu piel atropellada.
Ya el derroche de tus lágrimas sobre la almohada
o bajo la ducha fría de tu desencanto,
ha quedado como un río de aguas turbulentas
con los quejidos de tu pecho, corazón almohazado.
Yo comparto el dolor que a ti te aqueja,
el que corroe tu pasión y desencanto.
La aguda duda del amor que fuera,
la traición flota con sus burbujas y sus quejas.
¿Qué decir entonces, mujer adolorida,
si no la injusta muestra de la humanidad chapetonada?
Ya sabes la lección de éste presente:
el ser humano tiene sus travesías...
25 de Septiembre de 2009
En el océano de fuego, donde se funden las ideas,
burbujas como señuelos brotan a la superficie.
Son las horas, que como migajas del día se expanden,
como pinceladas de nubes, algodones de sueño,
cruzando el cielo abrumado de tu vida.
Yo acudo al movido sentimiento de tus lágrimas.
al insólito abismo de tu alma atormentada.
La traición aflora con sus cuchillos de hielo,
dejando sus senderos sobre tu piel atropellada.
Ya el derroche de tus lágrimas sobre la almohada
o bajo la ducha fría de tu desencanto,
ha quedado como un río de aguas turbulentas
con los quejidos de tu pecho, corazón almohazado.
Yo comparto el dolor que a ti te aqueja,
el que corroe tu pasión y desencanto.
La aguda duda del amor que fuera,
la traición flota con sus burbujas y sus quejas.
¿Qué decir entonces, mujer adolorida,
si no la injusta muestra de la humanidad chapetonada?
Ya sabes la lección de éste presente:
el ser humano tiene sus travesías...
25 de Septiembre de 2009
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