MANTIS
Poeta recién llegado
[MUSICA][/MUSICA]
¡Oigan poetas que vagan!
literatos que se enredan eternamente
con musas veloces y mozas en vino,
escritores que dormitan y entonan
su vida entre estrofas la sienten.
Con ensueño se abren camino
entre las carnes de los tiernos
y viejos mortales, desatando lazos
de amargo roble y fragante jerez,
frente a frente con desgarro se alteran.
Trovadores arrebatan de los insectos las alas,
y en oscura alucinación vuelan con ellas,
mientras se elevan suave y mansamente
hilando leves historias en su mente.
Adormecidos en playas arenosas
respiran océano, de la lengua escapan
trozos de olvido pues son de agua mar,
de sal el corazón atrancado, sus manos huecas
cubren ojos ignorando lo que envenenan.
Bardos muertos adormilados
en sabanas de satín enredados
Saltando de lecho en lecho
se les escapa la esencia,
la vida les huele a vicio tortuoso
en humores se les va la existencia.
Poetastros apáticos, poemas,
sueños que son música y oda,
juglares que ven reflejos,
borran dormidos su mente
callan los idiotas se zurcen la boca.
Existen castas en narcosis, autores
con boinas negras y huesudas rodillas,
que expulsan humo de los poros
con cejas perfiladas, labios resecos
y pelos lacados en los medios.
¡Ya de versos mudos el mundo llego al hastío!
cuentistas de muerte en carcajada caídos de odres
ciegos de miedo, sus almas son flecos en bagatelas,
de amnesia turbulenta enferman crecidos ríos.
¡Oigan rapsodas que duermen! A un lado,
este es el camino de poetas con bravura,
poetas vivos, desvelados pues el eco
de la tripa vacía los deja despiertos
los que usan como tinta, el llanto del pueblo seco.
¡Salida al camino de los poetas eternos!
Se saben inmortales, los dementes,
que enseñan los colmillos al hambre,
y ahuyentan con besos la sangre.
¡Un pasaje para los insomnes sobre la tierra!
los que se hicieron llamas en ellas,
respiran, anormales, ríen con todos los dientes
de pólvora los pulmones limpios,
aunque en el pellejo cicatrices de metralla.
¡Un salida para inmortales poetas! Líricos
vigías de la luna, sin sexo, sin raza, ni país,
los que saben en secreto que la muerte
no es la misma para el que duerme.
¡Una senda para los perpetuos despiertos! En desvelo
con rimas viven, ¡viven! penetrantes, delirantes,
sin noche alucinantes, en vigilias constantes,
alegres ante el descuido alertas la vida el vuelo.
¡Oigan poetas que vagan!
literatos que se enredan eternamente
con musas veloces y mozas en vino,
escritores que dormitan y entonan
su vida entre estrofas la sienten.
Con ensueño se abren camino
entre las carnes de los tiernos
y viejos mortales, desatando lazos
de amargo roble y fragante jerez,
frente a frente con desgarro se alteran.
Trovadores arrebatan de los insectos las alas,
y en oscura alucinación vuelan con ellas,
mientras se elevan suave y mansamente
hilando leves historias en su mente.
Adormecidos en playas arenosas
respiran océano, de la lengua escapan
trozos de olvido pues son de agua mar,
de sal el corazón atrancado, sus manos huecas
cubren ojos ignorando lo que envenenan.
Bardos muertos adormilados
en sabanas de satín enredados
Saltando de lecho en lecho
se les escapa la esencia,
la vida les huele a vicio tortuoso
en humores se les va la existencia.
Poetastros apáticos, poemas,
sueños que son música y oda,
juglares que ven reflejos,
borran dormidos su mente
callan los idiotas se zurcen la boca.
Existen castas en narcosis, autores
con boinas negras y huesudas rodillas,
que expulsan humo de los poros
con cejas perfiladas, labios resecos
y pelos lacados en los medios.
¡Ya de versos mudos el mundo llego al hastío!
cuentistas de muerte en carcajada caídos de odres
ciegos de miedo, sus almas son flecos en bagatelas,
de amnesia turbulenta enferman crecidos ríos.
¡Oigan rapsodas que duermen! A un lado,
este es el camino de poetas con bravura,
poetas vivos, desvelados pues el eco
de la tripa vacía los deja despiertos
los que usan como tinta, el llanto del pueblo seco.
¡Salida al camino de los poetas eternos!
Se saben inmortales, los dementes,
que enseñan los colmillos al hambre,
y ahuyentan con besos la sangre.
¡Un pasaje para los insomnes sobre la tierra!
los que se hicieron llamas en ellas,
respiran, anormales, ríen con todos los dientes
de pólvora los pulmones limpios,
aunque en el pellejo cicatrices de metralla.
¡Un salida para inmortales poetas! Líricos
vigías de la luna, sin sexo, sin raza, ni país,
los que saben en secreto que la muerte
no es la misma para el que duerme.
¡Una senda para los perpetuos despiertos! En desvelo
con rimas viven, ¡viven! penetrantes, delirantes,
sin noche alucinantes, en vigilias constantes,
alegres ante el descuido alertas la vida el vuelo.