Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
De nuevo en mi barrio procuré morada:
Volví no sé cómo, porqué ni a qué cosa.
Ni sé con qué ansia de iluso motivo,
si ya entre mis manos, nunca más tu cara.
Con la Cruz del Sur, gélida y volcada,
señalo el sepulcro que guarda lo nuestro
y remonto la calle que la luna pinta,
tal cual tú decías: “Como una cascada”.
Yo no sé qué suerte me está deparada
con el alma así, jugada a un presente
sin fe ni un futuro como el que reía
en los ojos tuyos chispeando esperanza.
Mas respiro hondo las viejas fragancias,
y exhalo mi ansia de lo ya improbable:
tu paso, tu boca, tu talle, que tierno ceñí.
Quiero aquellas noches serenas y francas.
Sabes que estoy solo... pero estás casada.
©Juan Oriental
Volví no sé cómo, porqué ni a qué cosa.
Ni sé con qué ansia de iluso motivo,
si ya entre mis manos, nunca más tu cara.
Con la Cruz del Sur, gélida y volcada,
señalo el sepulcro que guarda lo nuestro
y remonto la calle que la luna pinta,
tal cual tú decías: “Como una cascada”.
Yo no sé qué suerte me está deparada
con el alma así, jugada a un presente
sin fe ni un futuro como el que reía
en los ojos tuyos chispeando esperanza.
Mas respiro hondo las viejas fragancias,
y exhalo mi ansia de lo ya improbable:
tu paso, tu boca, tu talle, que tierno ceñí.
Quiero aquellas noches serenas y francas.
Sabes que estoy solo... pero estás casada.
©Juan Oriental
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