Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo no sé cómo podría morirme ahora.
Ni cómo podría morirse nadie...
Bueno, sí, podríamos morirnos muchos
por no darnos sosiego para escuchar
los sonidos de la paz, ni tener paciencia
para verificar el desarrollo germinal
de la tierna sembradura del amor.
Bueno, sí, podríamos morirnos muchos
por no darnos sosiego para escuchar
los sonidos de la paz, ni tener paciencia
para verificar el desarrollo germinal
de la tierna sembradura del amor.
Podrías morirte tú, de remordimiento,
lamentando haberte perdido mi amor.
Podrían morirse todos por no escuchar
que me muero porque te perdiste mi amor.
Podría morirme yo, porque no te perdiste
ni me perdí nada; porque no eres más
que una pobre solitaria como yo, rebelde
a realidades, como yo, y como todos esos
que elegirían morirse a conciliarse.
lamentando haberte perdido mi amor.
Podrían morirse todos por no escuchar
que me muero porque te perdiste mi amor.
Podría morirme yo, porque no te perdiste
ni me perdí nada; porque no eres más
que una pobre solitaria como yo, rebelde
a realidades, como yo, y como todos esos
que elegirían morirse a conciliarse.
¡Ahora no me muero nada, por no darles
el espíritu a torcer! Y si me quedo más solo,
¡no me importa! Igual, a mí me gusta el mar.
el espíritu a torcer! Y si me quedo más solo,
¡no me importa! Igual, a mí me gusta el mar.
©Juan Oriental
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