Adrian Correa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy veo tus bellos ojos
como los vi muchas mañanas,
solo que un poco cansados
y adornados con dulces canas.
Tus manos que siguen dando
a todos mucha dulzura,
llevan las marcas del tiempo
mostrando una vida dura.
Mis ojos también cansados
pero nunca de mirarte,
porque saben que nacieron
solamente para amarte.
Mis manos también reflejan
horas duras y penosas,
pero al unirse a las tuyas
siempre salieron airosas.
Hoy debemos reconocer
que ya somos ancianos,
y que si la muerte llega
separara nuestras manos.
Esto ya no nos preocupa
pues ella no podrá separar,
lo que una vida de amor
supo muy fuerte amarrar.
