humanoide
Poeta fiel al portal
Memorias de un asesino.
Los vidrios se hacen polvo
en el laberinto de la desesperanza,
en el infinito sendero de mi intolerancia,
al pretender tenerte eterna,
¡A ti!… Diosa de la infidelidad,
diva insatisfecha de la pecaminosidad,
burlándose de un pobre infeliz,
¡De mí!… Que hubiese dado la vida por ti.
Has tocado el límite de mi cordura,
desatando en mi mente la locura,
he tomado el espejo de tu vanidad,
le he hecho añicos,
he tomado sus astillas lacerantes
y te he dado muerte… No sin antes…
Decirte que te amo
que tus palabras me han lastimado.
Ahora sólo quedamos yo
entre ríos de sangre,
y tu bella desnudez,
tendida en el lecho
de su propia inmadurez.
Sólo quedan un espejo roto,
el olor a tu perfume barato,
tus carcajadas lapidando mi razón,
y una astilla de vidrio
clavada en tu estéril corazón.
Los vidrios se hacen polvo
en el laberinto de la desesperanza,
en el infinito sendero de mi intolerancia,
al pretender tenerte eterna,
¡A ti!… Diosa de la infidelidad,
diva insatisfecha de la pecaminosidad,
burlándose de un pobre infeliz,
¡De mí!… Que hubiese dado la vida por ti.
Has tocado el límite de mi cordura,
desatando en mi mente la locura,
he tomado el espejo de tu vanidad,
le he hecho añicos,
he tomado sus astillas lacerantes
y te he dado muerte… No sin antes…
Decirte que te amo
que tus palabras me han lastimado.
Ahora sólo quedamos yo
entre ríos de sangre,
y tu bella desnudez,
tendida en el lecho
de su propia inmadurez.
Sólo quedan un espejo roto,
el olor a tu perfume barato,
tus carcajadas lapidando mi razón,
y una astilla de vidrio
clavada en tu estéril corazón.
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