TIEMPO PARA LLAMAR A TU BESO
Una madeja de emociones silentes son
sueños atrapados en mis alcobas de ámbar,
hermoso goteo, néctar de rieles enamorados
que te esperan en los filamentos de mis lluvias.
Mi frío es un bostezo que se enrolla
aguardando a esa brisa de reloj antiguo.
Abro la botella de mil colores de cielo,
bombeo el pelo mientras cae la lluvia,
ríos descienden desde mi cabeza
como si fuesen venas enrevesadas
de casualidades vítreas y coloreadas.
Esa lluvia es alquimia para tu credo,
gotas, semillas empapadas de mi canto,
equipaje de secretos firmes, pálpitos
que son baladas de campanas en abrigo.
Pides mi voz de ternura fecunda,
pides que encienda el fuego del laúd.
Amor, oigo y veo
que miro la ventana velada de tus ojos
y siento el crepitar del ansia de tu cabello.
Como un vagabundo del insomnio
busco en la espesa y regocijada noche,
miro la niebla ciega que nada en la mañana
entre el verso posado de nuestro pecho.
Me alimento de tus pinceladas,
labios carnosos provocadores,
abrazos de piernas consumidas
por el impulso de la inflamación.
Lluvia temblorosa, momentos de equilibrio
deambulando entre la sangre y las voces
que se ejecutan desde las vanidades,
somos conversión de aire fresco, amantes,
poesía que entreteje las horas,
gemido de balance en desvaríos,
tiempos para llamar al beso conmovido.
* * * * * * *
luzyabsenta
Una madeja de emociones silentes son
sueños atrapados en mis alcobas de ámbar,
hermoso goteo, néctar de rieles enamorados
que te esperan en los filamentos de mis lluvias.
Mi frío es un bostezo que se enrolla
aguardando a esa brisa de reloj antiguo.
Abro la botella de mil colores de cielo,
bombeo el pelo mientras cae la lluvia,
ríos descienden desde mi cabeza
como si fuesen venas enrevesadas
de casualidades vítreas y coloreadas.
Esa lluvia es alquimia para tu credo,
gotas, semillas empapadas de mi canto,
equipaje de secretos firmes, pálpitos
que son baladas de campanas en abrigo.
Pides mi voz de ternura fecunda,
pides que encienda el fuego del laúd.
Amor, oigo y veo
que miro la ventana velada de tus ojos
y siento el crepitar del ansia de tu cabello.
Como un vagabundo del insomnio
busco en la espesa y regocijada noche,
miro la niebla ciega que nada en la mañana
entre el verso posado de nuestro pecho.
Me alimento de tus pinceladas,
labios carnosos provocadores,
abrazos de piernas consumidas
por el impulso de la inflamación.
Lluvia temblorosa, momentos de equilibrio
deambulando entre la sangre y las voces
que se ejecutan desde las vanidades,
somos conversión de aire fresco, amantes,
poesía que entreteje las horas,
gemido de balance en desvaríos,
tiempos para llamar al beso conmovido.
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luzyabsenta
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