Mar y cielo.

VICTOR SANTA ROSA

Poeta fiel al portal
MAR Y CIELO.

A la vera de la mar avizorando el horizonte,
ha palidecido el sol en la púrpura del Ocaso,
vistiendo de grisáceo luto el opalino monte,
cómo la ausencia me niega el calor de tu abrazo.

Allá en el vértice azul de la difusa distancia,
se ve la virtual unión del mar con el cielo.
Tan ilusorio cómo oler una rosa sin fragancia
o sentir sin tu presencia apetecido el desvelo.

El celaje en el cielo ha difundido su pasión grana,
pintando en las nubes un corazón en sus manos,
semblanza de este sufrido corazón que tanto ama
rememorando idílicos momentos hoy tan lejanos

Tristeza y delirio en tan doliente remembranza,
es vertiente de suspiros en penumbra de plata;
Mi cuerpo inerte pero esta ilusión en la distancia,
te lleva el lamento de este abandono que mata.

Y en este lugar confidente de amor eterno,
en dónde la roca y el risco desafían las olas,
respirando nostalgias y añoranzas viviendo,
con tu prolongada ausencia mi adoración inmolas.

Ya me es indiferente el sufrimiento y el dolor,
son frías las playas de este mar de soledad,
contigo y sin ti he sentido la fuerza del amor
y sin importar si me amaste, yo amé de verdad.

Mar y cielo lucen majestuosos y azules,
el uno cautivando la tierra el otro alturas,
de infinita presencia pero nunca se unen
en la vida hay alegrías y también amarguras.

Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Ohio, Octubre 2 del 2009.
 
MAR Y CIELO.

A la vera de la mar avizorando el horizonte,
ha palidecido el sol en la púrpura del Ocaso,
vistiendo de grisáceo luto el opalino monte,
cómo la ausencia me niega el calor de tu abrazo.

Allá en el vértice azul de la difusa distancia,
se ve la virtual unión del mar con el cielo.
Tan ilusorio cómo oler una rosa sin fragancia
o sentir sin tu presencia apetecido el desvelo.

El celaje en el cielo ha difundido su pasión grana,
pintando en las nubes un corazón en sus manos,
semblanza de este sufrido corazón que tanto ama
rememorando idílicos momentos hoy tan lejanos

Tristeza y delirio en tan doliente remembranza,
es vertiente de suspiros en penumbra de plata;
Mi cuerpo inerte pero esta ilusión en la distancia,
te lleva el lamento de este abandono que mata.

Y en este lugar confidente de amor eterno,
en dónde la roca y el risco desafían las olas,
respirando nostalgias y añoranzas viviendo,
con tu prolongada ausencia mi adoración inmolas.

Ya me es indiferente el sufrimiento y el dolor,
son frías las playas de este mar de soledad,
contigo y sin ti he sentido la fuerza del amor
y sin importar si me amaste, yo amé de verdad.

Mar y cielo lucen majestuosos y azules,
el uno cautivando la tierra el otro alturas,
de infinita presencia pero nunca se unen
en la vida hay alegrías y también amarguras.

Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Ohio, Octubre 2 del 2009.

el azul hacen de cada uno la melancolía sea mas pesada , grato leerle
 

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