RUSO
Poeta adicto al portal
La Mirada de una tarde fría
Te trajo absoluta, desde otras tierras
Hasta mi espacio imperturbable
Abrigada con la paz de tus días
Llegaste de la luz peregrina
Y al humectarme de tu idioma secreto y divino
Me quedé detenido en el brillo
De tus ojos, callejón sin salida
Avizoré en tu alma distinta y generosa
El grato hallazgo del alma mía
Tan hecha a ti
Como la mano de Dios
Meciendo amorosamente nuestras existencias
Desde ese instante
Perfecto, sublime .
Ya no somos los mismos, tú lo sabes;
Empuña tu corazón
Trasciéndelo
Amuebla de más fe tu espíritu
Que el viaje a casa es un designio
Yo, pulverizaré la flor de mis miedos
Calmaré mi sed de paz y amor
En cristalinas aguas de perdón
Hasta avizorar el horizonte
y reencontrarte, al final del camino
Hermosamente feliz
con tu rostro de niña
pletórico de música y celestialidad