Mayca
ES EL MOMENTO DE DESPERTAR A LA ESPIRITUALIDAD
Un meteorito accionado a la estela lunar aplacando la ira más salvaje desquiciante atajo de barbaridades salidas de algo no merecido, un remolino de apabullante desorden cronológico, hacen de éste un total desequilibrio hormonal que confunden el apetito con el hambre. Todo un trastorno recogido del mundanal ruido cuando los decibelios consiguen hacer estallar la bomba de reloj que se haya en el cerebro.
Cuando acaba el sonido, aparece la estimulante paz, notas el zumbido en los oidos. El reloj hace tic tac, te sorprende que algo suene, has llegado a no percibir la realidad ya que ha estado envuelta en algodones. De apariencia sutil pero de una fuerza inverosímil capaz de derribar muros de hierro forjado con los cimientos bien adherido a un terreno consistente.
La lucha por la supervivencia hace que derrames sangre, se convierta en agua cristalina, descubres que el devenir de la existencia fluye, consiguiendo deslizarte por tierras movedizas llevándote a buen puerto, atracando, pernoctando sonámbula hasta que amanece el nuevo día.
Y avanzas, no mires atrás, no pierdas fuerza para contemplar lo que ya se va, porque esa energía será usada para el presente, para la nueva vida que viene. Comienzas, sonríes, diriges tu propia vida, te guías por el espejo que tienes enfrente. No divagues, no te pierdas en latidos. Sublime en tiempo, en espacio, luces de colores que cambian transformando la oscuridad en claridad.
Cuando acaba el sonido, aparece la estimulante paz, notas el zumbido en los oidos. El reloj hace tic tac, te sorprende que algo suene, has llegado a no percibir la realidad ya que ha estado envuelta en algodones. De apariencia sutil pero de una fuerza inverosímil capaz de derribar muros de hierro forjado con los cimientos bien adherido a un terreno consistente.
La lucha por la supervivencia hace que derrames sangre, se convierta en agua cristalina, descubres que el devenir de la existencia fluye, consiguiendo deslizarte por tierras movedizas llevándote a buen puerto, atracando, pernoctando sonámbula hasta que amanece el nuevo día.
Y avanzas, no mires atrás, no pierdas fuerza para contemplar lo que ya se va, porque esa energía será usada para el presente, para la nueva vida que viene. Comienzas, sonríes, diriges tu propia vida, te guías por el espejo que tienes enfrente. No divagues, no te pierdas en latidos. Sublime en tiempo, en espacio, luces de colores que cambian transformando la oscuridad en claridad.
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