La banca de jardín esta sola
haciendo un reclamo silente
por la falta de arrumacos
y tu cuerpo ardiente.
Extraña tus aromas
por los mismos que alardeaba,
ya que por las feromonas
ella se sentía invitada.
Nuestro árbol ya no da sombra
dejó morir sus hojas
por un dolor avergonzado.
El mismo paisaje se escombra
cual archivadas fojas
de un juicio perdido y cansado.
Sin ti, la banca, el jardín,
las hojas, y el juicio. Todo se ha perdido.
En bata blanca, bajo el hollín...
Mis notas, mis libros... Todo ha partido.
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