Daniel Quesada Hernandez
Poeta recién llegado
Cada vez que tu mano roza la mía, siento en mí la sensación que da el golpe de mar sobre la arena dormida.
Así como la fuerza del viento dobla las Ramas viejas de los arboles, así doblas mi sentir.
Porque el pensamiento se inclina a ti con la fuerza de un centenar de estrellas fugases.
Porque solo la rosa que ha pasado de mano en mano con los enamorados sabe lo que siento.
Puedes saber lo que es el tener las manos vacías sin ti, sabes lo que es ver tus huellas alejarse cada vez más.
Una lagrima marcara mi mejilla, un suspiro abrirá mi pecho, un palpitar lento me dirá que mi corazón muere poco a poco.
Porque mi piel, fría esta sin tu calor, y mis labios resecos están sin tus besos
Mis manos me piden acariciarte, y mi voz me pide hablarte al oído, quiero estar cerca de ti, para oler el perfume de mujer que dejas al caminar
Quiero escuchar tu risa, secar tus lagrimas, abrazarte cuando estés sola, apoyarte cuando estés sola, acompañarte cuando estés sola.
Quiero sentirte cuando este solo.
Así como la fuerza del viento dobla las Ramas viejas de los arboles, así doblas mi sentir.
Porque el pensamiento se inclina a ti con la fuerza de un centenar de estrellas fugases.
Porque solo la rosa que ha pasado de mano en mano con los enamorados sabe lo que siento.
Puedes saber lo que es el tener las manos vacías sin ti, sabes lo que es ver tus huellas alejarse cada vez más.
Una lagrima marcara mi mejilla, un suspiro abrirá mi pecho, un palpitar lento me dirá que mi corazón muere poco a poco.
Porque mi piel, fría esta sin tu calor, y mis labios resecos están sin tus besos
Mis manos me piden acariciarte, y mi voz me pide hablarte al oído, quiero estar cerca de ti, para oler el perfume de mujer que dejas al caminar
Quiero escuchar tu risa, secar tus lagrimas, abrazarte cuando estés sola, apoyarte cuando estés sola, acompañarte cuando estés sola.
Quiero sentirte cuando este solo.
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