iriam
Poeta adicto al portal
En tu génesis, mi respiro,
canto de amaneceres rojizos
sueños de infante dormida,
a solas le digo adiós...
A solas contemplo tu recuerdo.
Cristales de espera,
noche y madrugada caídas,
comprendo tu histeria
comprendo la agonía.
Que eras reclamo y miradas,
¡Eras risa y melodía!
Te cultivé entre cuentos y leyendas,
justo al pie del fogón,
al calor de las leñas
Te cobije la espalda con mis faldas
te di cantos de madrugada,
y aún me siento el fracaso,
aún me siento tu disturbio azul.
Pasa la vida como hojas caídas,
pasa mi existencia... en jirones y muda,
de lentejuelas desnuda.
En constante imploro... llamas,
vienes a mí pidiendo regalos
caricias y ternura,
te doy entonces mi vida.
¡Cuanto dura el tiempo mi niño!
Tus cuestiones: ¿Came... Quien me quiere?,
¿Quien quiere a danielito?
Mi sonrisa no se esconde,
se que esperas respuesta... Yo,
¡Yo te quiero danielito!
Mi futuro no es común mi vida...
Mi futuro no es de aquí,
perdona la tardanza,
perdona mi imprudencia,
¡Cielo perdona! Mi dulce niño,
tardaré más pero soy yo;
la niña que por ti, es insistencia.
Mi primer abrazo materno,
solo ocho años ¿Como olvidarlo?
A esa edad no se sabe de rencores,
no se conocen miedos aún.
¡Princesa despierta!
¡Mira!... ¡La vida comienza!
canto de amaneceres rojizos
sueños de infante dormida,
a solas le digo adiós...
A solas contemplo tu recuerdo.
Cristales de espera,
noche y madrugada caídas,
comprendo tu histeria
comprendo la agonía.
Que eras reclamo y miradas,
¡Eras risa y melodía!
Te cultivé entre cuentos y leyendas,
justo al pie del fogón,
al calor de las leñas
Te cobije la espalda con mis faldas
te di cantos de madrugada,
y aún me siento el fracaso,
aún me siento tu disturbio azul.
Pasa la vida como hojas caídas,
pasa mi existencia... en jirones y muda,
de lentejuelas desnuda.
En constante imploro... llamas,
vienes a mí pidiendo regalos
caricias y ternura,
te doy entonces mi vida.
¡Cuanto dura el tiempo mi niño!
Tus cuestiones: ¿Came... Quien me quiere?,
¿Quien quiere a danielito?
Mi sonrisa no se esconde,
se que esperas respuesta... Yo,
¡Yo te quiero danielito!
Mi futuro no es común mi vida...
Mi futuro no es de aquí,
perdona la tardanza,
perdona mi imprudencia,
¡Cielo perdona! Mi dulce niño,
tardaré más pero soy yo;
la niña que por ti, es insistencia.
Mi primer abrazo materno,
solo ocho años ¿Como olvidarlo?
A esa edad no se sabe de rencores,
no se conocen miedos aún.
¡Princesa despierta!
¡Mira!... ¡La vida comienza!
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