Canto para que sientas mi voz acariciarte,
y me asomo a la ribera de olas blancas,
para ver el horizonte tan divino
de la aurora boreal que llevas dentro,
Y me dejo columpiar por sus colores
con la pasión que destila el sentimiento,
en el mar de tus ojos, mi destino,
y agarrado a su melena me sustento.
En colores de arlequín me desintegro,
y en las ramas del olivo me detengo
jugando a ser un ave en vuelo fino,
con el aire caprichoso me entretengo.
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