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Poeta que no puede vivir sin el portal
Atrapado en un pensamiento tan abstracto como el mismo instante de abatimiento que lleva al corredor de un pequeño espacio de tiempo llamado segundo.
Cuando los ojos ven a los dedos danzar sobre las teclas que llevados por un pensamiento tan raudo... parece que forman una sola mancha de carne sobre el plástico reciclado.
Me detengo un segundo pues algo se ha movido entre el espacio que separa el monitor de mi cuerpo... una tercera mano que guía las pulsaciones del cursor en la pantalla.
Enfoco la mirada para que defina esa imagen y darme cuenta que esa mano ya no está. Respiro hondo y muevo la cabeza lamentando la distracción que, perversa, me hizo perder el hilo de pensamientos que daban gusto con la agilidad con que se congelaban.
En un parpadeo de luz, como al cambio de canal, la mano hace un nuevo acto de presencia, esta vez provocando que mi cabeza siga su movimiento.
La mano es una siniestra, quiero decir izquierda, que casi toca al monitor, resaltando su propio contorno contra la luz del mismo. Está en una posición como intentando tocar las letras que se leen en el fondo...
Me recargo en el respaldo de la silla para tener una perspectiva más amplia, a la vez que cruzo mis brazos sobre el pecho para asegurarme que no es mi mano la que estoy viendo frente a la pantalla.
Me entretengo más de la cuenta en analizar el contorno de los dedos y forma de los mismos, más que en el fondo de la imagen.
Para cuando me doy cuenta esa mano señala un punto exacto... me está diciendo algo concreto, algo finito... no atino a entenderlo.
De tanto fijar los ojos, olvidé lubricarlos y ya me arden... hago un parpadeo largo para atenuar el sentimiento y respiro pausadamente. Cuando vuelvo a mirar, la mano es una con el monitor...
Está transmitiendo un mensaje... Como si de autor de las letras pasase a ser protagonista de las mismas. Tal como si fuese personaje de algún escrito loco.
Escritor, lector, protagonista, personaje... todo congelado en ese pequeño segundo que se dirige desde el salto de una idea, hasta el golpeteo de una tecla.
®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Cesarfco.cd
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