Lunicornio
Poeta recién llegado
[FONT="]La herida sangrante,
el arma aun cargaba,
frialdad sorprendente
en sus ojos se miraba,
de la cruel infamia
ella, víctima inocente.
En sus manos cálidas
donde un día hubo miel
queda solo el recuerdo y
el amargo sabor a hiel.
Y él, con infame sonrisa,
se aleja a toda prisa
en lo que ella sola y
triste de desamor agoniza.
el arma aun cargaba,
frialdad sorprendente
en sus ojos se miraba,
de la cruel infamia
ella, víctima inocente.
En sus manos cálidas
donde un día hubo miel
queda solo el recuerdo y
el amargo sabor a hiel.
Y él, con infame sonrisa,
se aleja a toda prisa
en lo que ella sola y
triste de desamor agoniza.