iriam
Poeta adicto al portal
De algodón la espera
La espera de tu corazón,
de silencios las praderas,
las majadas de tu amor.
Con la voz de tu conciencia me cobijo los temores,
mientras va dejando estelas,
las taciturnas olas idílicas
de esa tu sonrisa.
Se fue la voz en perspicacias,
se hizo añeja la inocencia;
vestida de pieles insolubles
arropada de espejos azules.
Un fin ¡me despido pronto!
Tú, la duda en mis insomnios
como riachuelo despeñado
del ayer inoportuno.
Caminas descalza en aquella playa,
duermes la siesta sin soñar,
crees que existen las sirenas
y te dejas extraviar.
Tras la rima de tu beso,
el motín certero, y luego
El presente indulgente
de la innovación vagabunda
donde suelo ser solo yo
Egoísmo desnudo de amor.
La espera de tu corazón,
de silencios las praderas,
las majadas de tu amor.
Con la voz de tu conciencia me cobijo los temores,
mientras va dejando estelas,
las taciturnas olas idílicas
de esa tu sonrisa.
Se fue la voz en perspicacias,
se hizo añeja la inocencia;
vestida de pieles insolubles
arropada de espejos azules.
Un fin ¡me despido pronto!
Tú, la duda en mis insomnios
como riachuelo despeñado
del ayer inoportuno.
Caminas descalza en aquella playa,
duermes la siesta sin soñar,
crees que existen las sirenas
y te dejas extraviar.
Tras la rima de tu beso,
el motín certero, y luego
El presente indulgente
de la innovación vagabunda
donde suelo ser solo yo
Egoísmo desnudo de amor.
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