El sonido de un hasta luego
se presenta rompiendo aldabas
como el final de un viejo juego,
que lo vivías y volabas.
La espalda del vestido al vuelo
fatua pintura que dejabas
tirando mi amor por el suelo
todo muerto lo enajenabas.
Pesadilla que hiere el recuerdo:
tu mirada y duras palabras.
Mis labios que por ti ya muerdo
cerré y perdí todas las cabras.
Aunque no te ame, te lamento
haciendo cruces de maderas
Pues la soledad es tormento
en cielo, llanos y laderas.
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