Yaravi nostalgico

el_silencio

Poeta recién llegado


¡Ay…no te puedo solamente mirar!
Los días pasan y no te puedo encontrar,
Quizás convenga solo dejarme ir;
O simplemente dejarte de sentir.

Las aves pasan mas no puedo alzar…
La mirada al cielo y ver mis sueños volar…
Mi pensamiento se pierde con la nostalgia,
Que sentía al recordar… tu dulce fragancia.

¡Ay… ya no quiero extrañarte como un niño!
No sabes cuanto sufro por tu cariño,
Sin saber si lejos de ti… yo soy feliz;
o estar contigo fue un triste desliz.

Un día me amas… más luego me olvidas,
sin ningún adiós y sin despedidas.
Mi zampoña llora al viento tu vacío,
con mi corazón tristemente adolorido.

¡Ay…ya no quiero arrojar piedras al río!
Las noches andinas son solo martirio.
Un cielo bello y estrellas en el confín;
brillando contigo en lo eterno…como un serafín.


Los pétalos de la cantuta se van con el viento,
diciéndome en secreto que tú volverás.
Puedo leer tu corazón tal si fuera un cuento,
de cálidos inviernos y primaveras frías.

¡Ay…ya no quiero soñar lo mismo!
Niña chay… los sueños son un espejismo,
de sentimientos ocultos en el alma,
que se expresan cuando el corazón pide calma.

Hace frío en el amanecer andino,
sigo solitario mi melancólico camino;
el canto del cuculí alegra mi sendero,
allí donde en silencio… aún te espero.

¡Ay…ya no quiero oír la melodía!
Que llega a mi corazón como sinfonía;
haciéndolo latir a más de mil,
cuando tu amor era mi único mastil.

Como el sol que brilla en tu cabello,
como la luna que alumbra una peña.
Tu amor fue un tímido destello,
que se extinguió como un trozo de leña.



¡Ay…ya no puedo sentir el destino!
Mi corazón dejo de ser adivino.
Mis sentimientos ya se fueron con el viento,
donde nada revivirá aquel sentimiento.

¡Palomita mía de elegante albor!
No conoces que significa la palabra amor,
vuelas por lo alto de mis nobles prados
dejando de lado todo lo que amamos.

¡Ay…ya no quiero seguirte extrañando!
Ñusta de mis amores te sigo pensando.
Naces en mi yaraví como música de fondo,
llenando por momentos mi mundo y mi todo.

¡Ay…ya no puedo así vivir!
Olvidando por momentos mi razón de escribir.
¡Ay…ya no quiero mirar al pasado!
Mi corazón no desea seguir enamorado.
¡Ay…ya mi alma se canso de esperar!
El rastro de tu amor que nunca pude hallar.

El sonido de una quena enamora mi silencio,
mi corazón de poeta se vuelve indio.
Con la imaginación e inocencia que llevan incluida
la cordura volvió a gobernar en mi vida…








 
Última edición:
Todo un concierto ofrecido entre quenas, zampoñas y rondadores, ofrecidos al amor que olvida tristemente, pude ver verdaderas notas musicales que hasta se me antojó ponerle música, sería una linda tonada que llegaría a los oídos de Dios en las alturas.

Te estrello.
 
¡Ay…no te puedo solamente mirar!
Los días pasan y no te puedo encontrar,
Quizás convenga solo dejarme ir;
O simplemente dejarte de sentir.

Las aves pasan mas no puedo alzar…
La mirada al cielo y ver mis sueños volar…
Mi pensamiento se pierde con la nostalgia,
Que sentía al recordar… tu dulce fragancia.

¡Ay… ya no quiero extrañarte como un niño!
No sabes cuanto sufro por tu cariño,
Sin saber si lejos de ti… yo soy feliz;
o estar contigo fue un triste desliz.

Un día me amas… más luego me olvidas,
sin ningún adiós y sin despedidas.
Mi zampoña llora al viento tu vacío,
con mi corazón tristemente adolorido.

¡Ay…ya no quiero arrojar piedras al río!
Las noches andinas son solo martirio.
Un cielo bello y estrellas en el confín;
brillando contigo en lo eterno…como un serafín.


Los pétalos de la cantuta se van con el viento,
diciéndome en secreto que tú volverás.
Puedo leer tu corazón tal si fuera un cuento,
de cálidos inviernos y primaveras frías.

¡Ay…ya no quiero soñar lo mismo!
Niña chay… los sueños son un espejismo,
de sentimientos ocultos en el alma,
que se expresan cuando el corazón pide calma.

Hace frío en el amanecer andino,
sigo solitario mi melancólico camino;
el canto del cuculí alegra mi sendero,
allí donde en silencio… aún te espero.

¡Ay…ya no quiero oír la melodía!
Que llega a mi corazón como sinfonía;
haciéndolo latir a más de mil,
cuando tu amor era mi único mastil.

Como el sol que brilla en tu cabello,
como la luna que alumbra una peña.
Tu amor fue un tímido destello,
que se extinguió como un trozo de leña.



¡Ay…ya no puedo sentir el destino!
Mi corazón dejo de ser adivino.
Mis sentimientos ya se fueron con el viento,
donde nada revivirá aquel sentimiento.

¡Palomita mía de elegante albor!
No conoces que significa la palabra amor,
vuelas por lo alto de mis nobles prados
dejando de lado todo lo que amamos.

¡Ay…ya no quiero seguirte extrañando!
Ñusta de mis amores te sigo pensando.
Naces en mi yaraví como música de fondo,
llenando por momentos mi mundo y mi todo.

¡Ay…ya no puedo así vivir!
Olvidando por momentos mi razón de escribir.
¡Ay…ya no quiero mirar al pasado!
Mi corazón no desea seguir enamorado.
¡Ay…ya mi alma se canso de esperar!
El rastro de tu amor que nunca pude hallar.

El sonido de una quena enamora mi silencio,
mi corazón de poeta se vuelve indio.
Con la imaginación e inocencia que llevan incluida
la cordura volvió a gobernar en mi vida…









Muy triste de verdad... un corazon que sufre y se resigna por un amor. Plasmas muy bien tus sentimientos, fluyen y transportan al lector de tus lineas.. gracias por compartirlo. TE lo agradezco. Te dejo con un cielo lleno de estrellas. Dios te bendiga siempre, un beso, Marie Renoir,
 

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