iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sentada al borde de estos sueños rotos
para ver de lejos el reflejo de lo que era.
No puedo mirar directo, pues esta brújula
no entiende mi dirección ni me interpreta.
No quiero que anochezca.
Me regalaste la hora bruja en tu lengua.
Me siento en el minuto después de haberte visto
y ya mi alma se cierra.
El incorruptible tiempo con su paso, me tienta.
Puedo nombrar mi pasado y gastarlo en letras.
Narrarlo hasta que se me vuelva idioma
como tantos otros poemas.
Pero no vendrás. No estarás. No me amarás.
No detendrás tu mirada para contemplar mi tristeza.
Y no quiero rumiar más los recuerdos.
Beber más, fumar más hierba.
Este hilo de futuro me teje un velo
detrás de los ojos,
quiere hacerme ver la imagen de sus riendas.
Pero esta noche mordida me apedrea de estrellas.
Ya no quiero estar sentada. Quiero que anochezca.
para ver de lejos el reflejo de lo que era.
No puedo mirar directo, pues esta brújula
no entiende mi dirección ni me interpreta.
No quiero que anochezca.
Me regalaste la hora bruja en tu lengua.
Me siento en el minuto después de haberte visto
y ya mi alma se cierra.
El incorruptible tiempo con su paso, me tienta.
Puedo nombrar mi pasado y gastarlo en letras.
Narrarlo hasta que se me vuelva idioma
como tantos otros poemas.
Pero no vendrás. No estarás. No me amarás.
No detendrás tu mirada para contemplar mi tristeza.
Y no quiero rumiar más los recuerdos.
Beber más, fumar más hierba.
Este hilo de futuro me teje un velo
detrás de los ojos,
quiere hacerme ver la imagen de sus riendas.
Pero esta noche mordida me apedrea de estrellas.
Ya no quiero estar sentada. Quiero que anochezca.
::