moztezuma
Poeta recién llegado
Quiero mi libertad, agonizada por la sangre de unos cuantos
quiero sentir belleza pura, liberada por los verdugos y los caifases.
quiero vivir como los muertos y no morir como los vivos.
Quiero cambiar mis sentimientos
beber el agua de los arroyos limpios y claros,
sentir la luna de los sueños,
la caricia de una estrella,
los olores de las flores y
la brisa de los vientos.
No, no quiero ser cuerpo caduco, agonizante, cerebro seco e indiferente
de telarañas he hilo de saco.
Luz de mi agobio, rayos de infierno; mente vacilante y turbulenta,
miro hacia el cielo, tormentas grises, sol oscurecido por la miseria.
Golpea el puño de la mentira, acecha el golpe la niebla blanca,
gimotea el palo reseco y duro, llora en silencio el hombre de trapo.
Todo es mentira; todo está oscuro, opaco y frío;
la hierba verde se vuelve escombro y las cenizas se vuelven sangre.
Los peces vuelan, las aves nadan; hombres y bestias bailan desnudos
y sobre los campos siembras de odio, de agonías y gritos sordos
y resquebrajos.
La muerte acecha al hombre de trapo, su corazón se está destrozando,
la fe no existe, se vuelve amarga; el cielo azul se ha vuelto negro.
quiero sentir belleza pura, liberada por los verdugos y los caifases.
quiero vivir como los muertos y no morir como los vivos.
Quiero cambiar mis sentimientos
beber el agua de los arroyos limpios y claros,
sentir la luna de los sueños,
la caricia de una estrella,
los olores de las flores y
la brisa de los vientos.
No, no quiero ser cuerpo caduco, agonizante, cerebro seco e indiferente
de telarañas he hilo de saco.
Luz de mi agobio, rayos de infierno; mente vacilante y turbulenta,
miro hacia el cielo, tormentas grises, sol oscurecido por la miseria.
Golpea el puño de la mentira, acecha el golpe la niebla blanca,
gimotea el palo reseco y duro, llora en silencio el hombre de trapo.
Todo es mentira; todo está oscuro, opaco y frío;
la hierba verde se vuelve escombro y las cenizas se vuelven sangre.
Los peces vuelan, las aves nadan; hombres y bestias bailan desnudos
y sobre los campos siembras de odio, de agonías y gritos sordos
y resquebrajos.
La muerte acecha al hombre de trapo, su corazón se está destrozando,
la fe no existe, se vuelve amarga; el cielo azul se ha vuelto negro.
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