lluviadeabril
lluvia & rain
Preguntas porque no enfurezco y mi voz nunca te reclama que
entierres los cumpleaños y no cuentes aniversarios.
Te asombra que espere despierta infinitas madrugadas,
que de lecho yo no cambie aun sabiendo que me fallas.
Confiesas que llegas tarde una vez cada semana por ver
al angel carmín en esas codiciadas tardes.
Agregas que te demoras la tarde de cada martes
por encontrarle y acariciarle, por despreciarme, por castigarme.
Te confunde que las mañanas del miércoles te sirva café
caliente y te lo lleve a la cama sin arrojar palabras hirientes.
Te confunde mas aun que así te encamine a la calle,
deseándote un bello día y que en el bufete destaques.
Te desquicia completamente que no pierda la cordura,
que te escuche pacientemente y perdone tus locuras.
Acusas que soy de hierro, no ves señas de dolor, porque
siempre te he perdonado y porque te perdono hoy que
a nuestra cama faltes --los martes-- por herirme, por desquiciarme.
Amor mío no tengo yo ni un segundo para reclamar con gritos, pues
me parece tan poco el tiempo como para derrocharle.
Amor, llega cuando tu quieras, no te aflijas ni atormentes.
Esta tranquilo, que mientras llegas tarde o temprano,
yo me invento mil maneras, diez mil maneras mas de amarte.
Otras mil me he de inventar para seguir perdonándome
las tardes que te quite yo y nunca podré regresarte.
Nadie es perfecto, Amor.
Todos fallamos.
Eso, como reprocharlo.
entierres los cumpleaños y no cuentes aniversarios.
Te asombra que espere despierta infinitas madrugadas,
que de lecho yo no cambie aun sabiendo que me fallas.
Confiesas que llegas tarde una vez cada semana por ver
al angel carmín en esas codiciadas tardes.
Agregas que te demoras la tarde de cada martes
por encontrarle y acariciarle, por despreciarme, por castigarme.
Te confunde que las mañanas del miércoles te sirva café
caliente y te lo lleve a la cama sin arrojar palabras hirientes.
Te confunde mas aun que así te encamine a la calle,
deseándote un bello día y que en el bufete destaques.
Te desquicia completamente que no pierda la cordura,
que te escuche pacientemente y perdone tus locuras.
Acusas que soy de hierro, no ves señas de dolor, porque
siempre te he perdonado y porque te perdono hoy que
a nuestra cama faltes --los martes-- por herirme, por desquiciarme.
Amor mío no tengo yo ni un segundo para reclamar con gritos, pues
me parece tan poco el tiempo como para derrocharle.
Amor, llega cuando tu quieras, no te aflijas ni atormentes.
Esta tranquilo, que mientras llegas tarde o temprano,
yo me invento mil maneras, diez mil maneras mas de amarte.
Otras mil me he de inventar para seguir perdonándome
las tardes que te quite yo y nunca podré regresarte.
Nadie es perfecto, Amor.
Todos fallamos.
Eso, como reprocharlo.
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