natu
Poeta fiel al portal
Tus pasos se perdían en el camino…
Tu silueta húmeda, se helaba con la niebla del olvido
poco a poco tu te fuiste de mi vida.
Te esperaba en mi ventana,
mi pecho añoraba el deseo de verte de nuevo,
se oprimía.
Mi sueño permanecía despierto
tratando de vislumbrar tu vos en el silencio.
Peticiones se impregnaban en mis labios
contagiados de angustia,
con el corazón en la boca
suplicando a las estrellas una explicación corta….
Mi vida era tan tuya,
se convirtió en la eterna expectativa tras las claraboyas
culpando a los instantes sin ti.
Te ame
te ame, en la simpleza de la mañana taciturna
pero tú, te alejabas de mi canto.
¡Perverso! Cuanto clamor necesitaba mi alma
cuanta pasión desborde al esperarte.
Tu silencio, tu maldito, silencio.
Profesaba cuando de nuevo regresarías
cuando de nuevo permanecería en tu pecho.
Y tú, seguías presuntuoso en tu camino,
olvidando, este ser lastimado
¡Lastimado! por tu abandono
Y como resistirme en recordarte
como no acusar al destino; culpable, culpable
al apartarme de ti…
Mi sueño discreto entre juguetes
se esparcía entre los rincones;
Entre mis oidos,
cantaba victoriosa
la envenenada soledad.
Apabullada, todo a mí era melancolía
tu aroma estaba tan ceñido a mí.
Cuantas noches tratando de encontrarte.
Y solo te ame,
¿Por qué te fuiste?, Nunca estuviste,
tal ves eso era lo que me extasiaba,
esa presencia gigante que se mecía entre quimeras;
Que sus brazos, apaciguaban mi timidez,
cuanta ternura inspirabas;
Tras el aire de caballero de capa y espada
tras la varolinidad de tus actos
tras tu sonrisa tan moribunda y sin vida.
Tus ojos cargados de un sentimiento
que solo provocaba un amor tan puro,
tan puro, como el que mi alma rebozaba.
Y te fuiste,
jamás comprendí porque la muerte era la salida
como mi amor no soportaría el tuyo
y me contenía, contenía mi lamento
así mi rostro estuviera transfigurando en llanto
Y aun después de tantos años.
de saber de tus malicias
aún; Es aún que me contengo
es aún en que mi odio es tibio
tanto que no se si es odio
tanto que no se si te mereces el adiós que aspiro,
Tanto que el olvido me duele en lágrimas
tanto que detesto esa parte de mí que
aun tiene tu nombre…
tu desgraciado nombre que deseo olvidar
que esta teñido de sangre
Y mi esencia proviene de ti
¡De ti! que no se si eres
¿Quién eres? Me pregunto
¿Quién eres?
A quien le di mi amor tan enorme
como mi pequeño cuerpo tembloroso entre sollozos,
y te fuiste,
y tus pasos se perdían en el viento
y mis ojos atentos en la ventana
preguntando ¿Cuándo? ¿Cuando volverías?
Tu silueta húmeda, se helaba con la niebla del olvido
poco a poco tu te fuiste de mi vida.
Te esperaba en mi ventana,
mi pecho añoraba el deseo de verte de nuevo,
se oprimía.
Mi sueño permanecía despierto
tratando de vislumbrar tu vos en el silencio.
Peticiones se impregnaban en mis labios
contagiados de angustia,
con el corazón en la boca
suplicando a las estrellas una explicación corta….
Mi vida era tan tuya,
se convirtió en la eterna expectativa tras las claraboyas
culpando a los instantes sin ti.
Te ame
te ame, en la simpleza de la mañana taciturna
pero tú, te alejabas de mi canto.
¡Perverso! Cuanto clamor necesitaba mi alma
cuanta pasión desborde al esperarte.
Tu silencio, tu maldito, silencio.
Profesaba cuando de nuevo regresarías
cuando de nuevo permanecería en tu pecho.
Y tú, seguías presuntuoso en tu camino,
olvidando, este ser lastimado
¡Lastimado! por tu abandono
Y como resistirme en recordarte
como no acusar al destino; culpable, culpable
al apartarme de ti…
Mi sueño discreto entre juguetes
se esparcía entre los rincones;
Entre mis oidos,
cantaba victoriosa
la envenenada soledad.
Apabullada, todo a mí era melancolía
tu aroma estaba tan ceñido a mí.
Cuantas noches tratando de encontrarte.
Y solo te ame,
¿Por qué te fuiste?, Nunca estuviste,
tal ves eso era lo que me extasiaba,
esa presencia gigante que se mecía entre quimeras;
Que sus brazos, apaciguaban mi timidez,
cuanta ternura inspirabas;
Tras el aire de caballero de capa y espada
tras la varolinidad de tus actos
tras tu sonrisa tan moribunda y sin vida.
Tus ojos cargados de un sentimiento
que solo provocaba un amor tan puro,
tan puro, como el que mi alma rebozaba.
Y te fuiste,
jamás comprendí porque la muerte era la salida
como mi amor no soportaría el tuyo
y me contenía, contenía mi lamento
así mi rostro estuviera transfigurando en llanto
Y aun después de tantos años.
de saber de tus malicias
aún; Es aún que me contengo
es aún en que mi odio es tibio
tanto que no se si es odio
tanto que no se si te mereces el adiós que aspiro,
Tanto que el olvido me duele en lágrimas
tanto que detesto esa parte de mí que
aun tiene tu nombre…
tu desgraciado nombre que deseo olvidar
que esta teñido de sangre
Y mi esencia proviene de ti
¡De ti! que no se si eres
¿Quién eres? Me pregunto
¿Quién eres?
A quien le di mi amor tan enorme
como mi pequeño cuerpo tembloroso entre sollozos,
y te fuiste,
y tus pasos se perdían en el viento
y mis ojos atentos en la ventana
preguntando ¿Cuándo? ¿Cuando volverías?
Última edición: