Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es lunes y la hora gris me ahoga...
Hay dos gotas de suspiros que emanan de mi boca.
Susurros de silencios, soplos del corazón en su hora gris,
en la más gris de las horas del recuerdo.
Ya dije de la nostalgia que nos muerde como un perro,
como un perro hambriento de la caricia y del deseo...
Yo te llevo como un azabache en el rincón del olvido,
en la más oscura parte de mis ojos que tanto han visto.
Hay algo allí, en lo más profundo de la mente,
donde el pensamiento se retuerce y se cuece en sus propias aguas.
Algo, como un saca colcho, un tornillo infinito de Arquímedes...
Es la angustia del que guarda secretos que quiere lanzar a gritos
de esquina a esquina, de calle en calle.
Yo cantaría tu nombre con esos suspiros,
miraría con tus ojos los poniente soles de nuestras vidas.
Yo bebería la miel que emana de tus pezones
y me ahogaría alegremente en las flores
que brotan de tus costillas.
Sería traición soltar la jauría de la nostalgia,
de desatar los nudos que guardan las cartas
con tus labios pintados para el deseo...
Sería traición volver a posar mis huellas
sobre los adoquines de semilunio de la calle de tu vida...
19 de Octubre de 2009
Hay dos gotas de suspiros que emanan de mi boca.
Susurros de silencios, soplos del corazón en su hora gris,
en la más gris de las horas del recuerdo.
Ya dije de la nostalgia que nos muerde como un perro,
como un perro hambriento de la caricia y del deseo...
Yo te llevo como un azabache en el rincón del olvido,
en la más oscura parte de mis ojos que tanto han visto.
Hay algo allí, en lo más profundo de la mente,
donde el pensamiento se retuerce y se cuece en sus propias aguas.
Algo, como un saca colcho, un tornillo infinito de Arquímedes...
Es la angustia del que guarda secretos que quiere lanzar a gritos
de esquina a esquina, de calle en calle.
Yo cantaría tu nombre con esos suspiros,
miraría con tus ojos los poniente soles de nuestras vidas.
Yo bebería la miel que emana de tus pezones
y me ahogaría alegremente en las flores
que brotan de tus costillas.
Sería traición soltar la jauría de la nostalgia,
de desatar los nudos que guardan las cartas
con tus labios pintados para el deseo...
Sería traición volver a posar mis huellas
sobre los adoquines de semilunio de la calle de tu vida...
19 de Octubre de 2009
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