Navecita
Poeta veterano/a en el portal
**
A veces la inocencia
se torna el blanco perfecto de una resignación
y la oscuridad
deseable y placentera,
presiona un destino que se convierte en un susurro.
¿Es suficiente clamar por un minuto que no avanza?
¿Es necesario pedir ayuda y gritarle al propio eco?
-Si aún te importa, no me lo digas-
Lo etéreo se desvanece en un sabor conocido
y termina cantando una melodía que suena a desperdicio.
-Amour-
Título de revista encontrado en un basural:
¿Alguien ha visto a mi bebé?
Una cucaracha camina por la letra A,
a de abajo, a de amigos,
a de almacén, a de a
El Almacén de la esquina está vacío,
ayer cerró por quiebra, dejaron de vender cigarrillos;
Aún tengo uno en mi bolsillo, en realidad, la mitad
Todo lo tengo por la mitad,
hasta la puta conciencia ¿Se nota?
-No respondas-
Hoy saldré a correr
y al llegar a la esquina,
volveré a casa y dejaré de pensar un minuto.
¿Sabes?
Los ángeles no vuelan, ¡ni siquiera corren!
son unos malditos holgazanes,
llegan a la esquina y se devuelven a su casa.
Lo sé, no es lo que estás pensando
pero yo lo creo,
yo lo vivo.
Son las ocho de la mañana,
hora de volver a pensar como tú,
como todos.
**
A veces la inocencia
se torna el blanco perfecto de una resignación
y la oscuridad
deseable y placentera,
presiona un destino que se convierte en un susurro.
¿Es suficiente clamar por un minuto que no avanza?
¿Es necesario pedir ayuda y gritarle al propio eco?
-Si aún te importa, no me lo digas-
Lo etéreo se desvanece en un sabor conocido
y termina cantando una melodía que suena a desperdicio.
-Amour-
Título de revista encontrado en un basural:
¿Alguien ha visto a mi bebé?
Una cucaracha camina por la letra A,
a de abajo, a de amigos,
a de almacén, a de a
El Almacén de la esquina está vacío,
ayer cerró por quiebra, dejaron de vender cigarrillos;
Aún tengo uno en mi bolsillo, en realidad, la mitad
Todo lo tengo por la mitad,
hasta la puta conciencia ¿Se nota?
-No respondas-
Hoy saldré a correr
y al llegar a la esquina,
volveré a casa y dejaré de pensar un minuto.
¿Sabes?
Los ángeles no vuelan, ¡ni siquiera corren!
son unos malditos holgazanes,
llegan a la esquina y se devuelven a su casa.
Lo sé, no es lo que estás pensando
pero yo lo creo,
yo lo vivo.
Son las ocho de la mañana,
hora de volver a pensar como tú,
como todos.
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