Fue, un aliento de voz, como un suspiro,
una brisa una ráfaga, talvez un viento leve
que besa la hojarasca en forma breve,
llevándola en sus labios de zafiro.
Fue como llamarada de aguanieve
farándula quizás, con tanto brío
pasa fuera diciembre con su frío,
y forma un nido al sol, que en forma leve
disputa con sus rayos a las nubes,
espacio entre el sendero y el rocío.
Fue, cual pavesa alegre y encendida
en ceniza frugal, casi marchita
entre el viento y el aire manuscrita,
por eterna primavera suspendida.
Fue las cuatro estaciones, un momento
fugaz, rapido como rayo en la tormenta,
como trueno de estridente cornamenta,
versado en lo cobarde y lo violento.
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