cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA PIEDRA SE MURIÓ
Es Cierto, veíamos pedacitos de cielo
desde nuestra cama, por los agujeritos
la lámina; durante el día, astillas
de sol, colándose por aquellas rendijas.
La puerta de madera igual a las paredes
nuestra choza. ¿Te acuerdas?, la puerta
siempre abierta, una piedra la cuña,
evitar trabajo abrirla cada momento.
La libertad de los vecinos de entrar sin
permiso hasta la cocina, amigos de los
hijos y hasta los perros, jugueteaban,
pero aunque sea un vaso con agua había.
Recuerdas esa piedra la trajimos de un río,
tanto pesaba que la cargamos un poco cada
uno, ahora nos sirve para atrancar la puerta
día y noche, sin temor algo puedan robarnos.
Extrañamente aquella puerta ya no se abrió,
los vecinos empezaron indagar el porqué.
Los esposos de aquella humilde vivienda,
informaron: la vida aquí ya no será igual.
Se robaron la piedra, que otra cosa no se podrán
robar, en éste tranquilo barrio, desde éste día
cambió, esta puerta no se abrirá jamás, nadie
podrá entrar, la piedra se murió, no hay más.
respiro luego escribo
Es Cierto, veíamos pedacitos de cielo
desde nuestra cama, por los agujeritos
la lámina; durante el día, astillas
de sol, colándose por aquellas rendijas.
La puerta de madera igual a las paredes
nuestra choza. ¿Te acuerdas?, la puerta
siempre abierta, una piedra la cuña,
evitar trabajo abrirla cada momento.
La libertad de los vecinos de entrar sin
permiso hasta la cocina, amigos de los
hijos y hasta los perros, jugueteaban,
pero aunque sea un vaso con agua había.
Recuerdas esa piedra la trajimos de un río,
tanto pesaba que la cargamos un poco cada
uno, ahora nos sirve para atrancar la puerta
día y noche, sin temor algo puedan robarnos.
Extrañamente aquella puerta ya no se abrió,
los vecinos empezaron indagar el porqué.
Los esposos de aquella humilde vivienda,
informaron: la vida aquí ya no será igual.
Se robaron la piedra, que otra cosa no se podrán
robar, en éste tranquilo barrio, desde éste día
cambió, esta puerta no se abrirá jamás, nadie
podrá entrar, la piedra se murió, no hay más.
respiro luego escribo