Noche eterna

Bravo, Piteira, a que manjar de forma y y contenido nos convidas con este magnifco poema! Un placer leerte.
Abrazos,
Roxane
Muchas gracias, Era. Tu comentario es muy halagador.
El placer es mio al recibir tus hermosas palabras.
Un abrazo, amiga Roxane.
Xosé.
 
Entre el sueño y la realidad: poesía... Y el miedo y la noche y el hombre y la levedad y el tiempo... Todo junto en este relato inteligente y sensible. Un aplauso de constelaciòn para estos versos, hermano.
 
NOCHE ETERNA





Ι

Tendía su blanca mano
una limosna pidiendo,
grave su gesto imponiendo
imploraba, triste, en vano:
_ Por piedad mi buen hermano,
poquita cosa le pido
que el hambre en mi ya se ha ido,
mas los pobres hijos míos
¿Qué saben de desafíos?
Por piedad, que no han comido._

Torció el rostro el caballero
fingiendo ni ver ni oír,
notó la pobre el fingir
viendo su porte altanero.
Miró a sus hijos primero,
después a aquel hombre recio
y herida por su desprecio
al petulante maldijo.
Mala muerte le predijo
mas riose de ella el necio.


ΙΙ

Negra la noche cernía
de obscuro manto el camino,
su cabeza, por el vino,
a una voz hablarle oía
que con reproche decía:
“Hay de ti, mal caballero,
que guardaste tu dinero
y la mujer te maldijo
pues has de morirte, fijo,
por tu gesto cicatero”.

Mucho tuve que beber,
se decía para sí.
_“Mira, Enrique, lo que oí.
A causa de esa mujer
predicen mi perecer
unas voces tenebrosas.
No he de creer esas cosas
que el clarete que he tomado
en el ánimo ha causado
fantasías caprichosas”._

La noche larga se hacía,
de caminar no cesaba
y el sendero no acababa
ni cercano parecía,
ni asomarse se veía,
el final de su camino
y echaba la culpa al vino
por no hallar la ruta cierta
que ha de llevarle a su puerta,
maldiciendo el desatino.

Y las horas van pasando,
obscura la noche sigue,
la misma voz le persigue
su conciencia maltratando.
Y se oye gente llorando,
también se oye gran gemido.
Le parece conocido
cuando acercándose va.
Ya arrepintiéndose está
de tanto vino bebido.

Se oyen también campanillas
a ritmos acompasados,
se oyen murmullos velados
de gente por las orillas.
Y las tristes manecillas,
ahora mismo cae en la cuenta,
en la esfera amarillenta
su camino han detenido.
Todo aquello ha sucedido
poco a poco, a marcha lenta.


_Pero…¿Qué ocurre, qué es esto?
¿Quién dice mi nombre a veces?
¡Ay, Enrique, que enloqueces!
¿Y ese cantar funesto?
¿Por qué no fui más honesto
con esa pobre mujer?
¿Su maldición puede ser
la causa de esta locura?
¡Pero…qué dice ese cura!
¿Quién me quiere enloquecer?_

Sudor en su frente ardía,
los ojos desorbitados,
a vecinos y allegados
y gente que conocía
acercándose veía.
Triste el semblante llevaban,
quiso hablarles mas pasaban
a su lado indiferentes.
¿Qué querían esas gentes
que su presencia negaban?


ΙΙΙ

Cuatro golpes retumbaron
que el corazón sobresaltan
y sus visiones espantan.
Cuatro golpes resonaron
y unas manos se posaron
en sus hombros encogidos
y despierta sus sentidos
una voz atronadora,
que de pronto en esta hora,
interrumpe sus gemidos.

Y parece que se han ido
las voces y campanillas,
no hay gente por las orillas,
no se escucha ni un ruido.
Enrique aguza el oído
prosiguiendo su camino
y otra vez maldice el vino
que aquella noche tomó
y a su mente regresó
aquel rostro femenino.

Despierte, Enrique, despierte,
grita aquel hombre a su oído.
Don Enrique, adormecido,
agradeciendo su suerte,
cree regresar de la muerte
oyendo al hombre gritar.
Es difícil de olvidar
su horrorosa pesadilla,
esa horrible campanilla
y a ese cura oír rezar.


_¡Váyase, Enrique, a su casa!_
le decía el camarero
ajustándole el sombrero.
_Verá que pronto se pasa
el dolor que fuerte abrasa
esa tripa maltratada.
Es la noche bien entrada
y un buen descanso merece,
ya verá que lo agradece
su cabeza castigada._


ІV

Ya más calmado,
muy aliviado,
ha recordado
a aquella mujer
y presumiendo
va sonriendo
y maldiciendo
aquel padecer.

Ya caminando
va planeando
y barruntando
grave y cruel venganza,
pues la pureza
de la pobreza
y su grandeza
a entender no alcanza.


Encuentra su casa abierta
y sorprendido se extraña.
La memoria no le engaña,
llave le echara a la puerta.
Aún más le desconcierta
ver a vecinos entrando,
a sus amigos rezando
y con tristeza en los ojos
ante su cuerpo, de hinojos,
a aquella mujer llorando.








©2009.Piteira de Gómez




Me has dejado impresionada, un poemazo acabo de leer, lo he disfrutado de principio a fin, que bonita historia nos has dejado, maravillosas imágenes donde es muy agradable seguir la historia que has plasmado con tanto cariño poeta.
Un placer haber pasado y toads tus estrellas
Un beso:::hug:::
http://www.culturaeduca.com/
 
Me ha parecido estar leyendo a Zorrila, amigo Piteira. Magnifica poesía de corte clásico. Te estrello y felicito. Recaredo.
 
Yuri Guevara Mesìas;2486916 dijo:
Entre el sueño y la realidad: poesía... Y el miedo y la noche y el hombre y la levedad y el tiempo... Todo junto en este relato inteligente y sensible. Un aplauso de constelaciòn para estos versos, hermano.

Gracias, amigo, por estas palabras tan elogiosas.
Un cordial saludo.
Xosé.
 
Me has dejado impresionada, un poemazo acabo de leer, lo he disfrutado de principio a fin, que bonita historia nos has dejado, maravillosas imágenes donde es muy agradable seguir la historia que has plasmado con tanto cariño poeta.
Un placer haber pasado y toads tus estrellas
Un beso:::hug:::
Querida Carmen, me abrumas con tanto elogio...me alegro mucho de que te haya gustado.
Un besazo, amiga.:::hug:::
Xosé.
 
Un relato muy interesante y sobre todo una gran eseñanza en su contenido. Realmente eres muy bueno, usas seudonimo de noche eterna, pero recorrer tus poemas iluminan cada verso, como si fueras el más resplandeciente rayo de sol.

Un placer dejar mi huellita en tu espacio. Saludos, Himinglaeva
 
Un relato muy interesante y sobre todo una gran eseñanza en su contenido. Realmente eres muy bueno, usas seudonimo de noche eterna, pero recorrer tus poemas iluminan cada verso, como si fueras el más resplandeciente rayo de sol.

Un placer dejar mi huellita en tu espacio. Saludos, Himinglaeva
Muchísimas gracias, amiga poetisa, por tu comentario tan halagador.
Aunque me encanta la forma tan poética en la que me piropeas por el poema, he de decirte que mi seudonimo no es "Noche eterna" si no "Piteira". "Noche eterna" es el título que puse a mi poema.

De todos modos que quede claro que me ha encantado tu comentario y me siento muy halagado.
Un saludo y un fuerte abrazo.
Xosé.
 
Me encantó Xosé....
Eres un narrador extraordinario, has logrado mantener el suspense de principio a fín...
He disfrutado leyendote, mil gracias..... Mil estrellas... Mil abrazos.... Alba
 
Me encantó Xosé....
Eres un narrador extraordinario, has logrado mantener el suspense de principio a fín...
He disfrutado leyendote, mil gracias..... Mil estrellas... Mil abrazos.... Alba
Me alegro mucho de que te haya gustado. Muchas gracias a ti por tus bonitas palabras. Mil abrazos te devuelvo, mil besos y todo mi cariño...
Hasta pronto.
Xosé.
 
NOCHE ETERNA





Ι

Tendía su blanca mano
una limosna pidiendo,
grave su gesto imponiendo
imploraba, triste, en vano:
_ Por piedad mi buen hermano,
poquita cosa le pido
que el hambre en mi ya se ha ido,
mas los pobres hijos míos
¿Qué saben de desafíos?
Por piedad, que no han comido._

Torció el rostro el caballero
fingiendo ni ver ni oír,
notó la pobre el fingir
viendo su porte altanero.
Miró a sus hijos primero,
después a aquel hombre recio
y herida por su desprecio
al petulante maldijo.
Mala muerte le predijo
mas riose de ella el necio.


ΙΙ

Negra la noche cernía
de obscuro manto el camino,
su cabeza, por el vino,
a una voz hablarle oía
que con reproche decía:
“Hay de ti, mal caballero,
que guardaste tu dinero
y la mujer te maldijo
pues has de morirte, fijo,
por tu gesto cicatero”.

Mucho tuve que beber,
se decía para sí.
_“Mira, Enrique, lo que oí.
A causa de esa mujer
predicen mi perecer
unas voces tenebrosas.
No he de creer esas cosas
que el clarete que he tomado
en el ánimo ha causado
fantasías caprichosas”._

La noche larga se hacía,
de caminar no cesaba
y el sendero no acababa
ni cercano parecía,
ni asomarse se veía,
el final de su camino
y echaba la culpa al vino
por no hallar la ruta cierta
que ha de llevarle a su puerta,
maldiciendo el desatino.

Y las horas van pasando,
obscura la noche sigue,
la misma voz le persigue
su conciencia maltratando.
Y se oye gente llorando,
también se oye gran gemido.
Le parece conocido
cuando acercándose va.
Ya arrepintiéndose está
de tanto vino bebido.

Se oyen también campanillas
a ritmos acompasados,
se oyen murmullos velados
de gente por las orillas.
Y las tristes manecillas,
ahora mismo cae en la cuenta,
en la esfera amarillenta
su camino han detenido.
Todo aquello ha sucedido
poco a poco, a marcha lenta.


_Pero…¿Qué ocurre, qué es esto?
¿Quién dice mi nombre a veces?
¡Ay, Enrique, que enloqueces!
¿Y ese cantar funesto?
¿Por qué no fui más honesto
con esa pobre mujer?
¿Su maldición puede ser
la causa de esta locura?
¡Pero…qué dice ese cura!
¿Quién me quiere enloquecer?_

Sudor en su frente ardía,
los ojos desorbitados,
a vecinos y allegados
y gente que conocía
acercándose veía.
Triste el semblante llevaban,
quiso hablarles mas pasaban
a su lado indiferentes.
¿Qué querían esas gentes
que su presencia negaban?


ΙΙΙ

Cuatro golpes retumbaron
que el corazón sobresaltan
y sus visiones espantan.
Cuatro golpes resonaron
y unas manos se posaron
en sus hombros encogidos
y despierta sus sentidos
una voz atronadora,
que de pronto en esta hora,
interrumpe sus gemidos.

Y parece que se han ido
las voces y campanillas,
no hay gente por las orillas,
no se escucha ni un ruido.
Enrique aguza el oído
prosiguiendo su camino
y otra vez maldice el vino
que aquella noche tomó
y a su mente regresó
aquel rostro femenino.

Despierte, Enrique, despierte,
grita aquel hombre a su oído.
Don Enrique, adormecido,
agradeciendo su suerte,
cree regresar de la muerte
oyendo al hombre gritar.
Es difícil de olvidar
su horrorosa pesadilla,
esa horrible campanilla
y a ese cura oír rezar.


_¡Váyase, Enrique, a su casa!_
le decía el camarero
ajustándole el sombrero.
_Verá que pronto se pasa
el dolor que fuerte abrasa
esa tripa maltratada.
Es la noche bien entrada
y un buen descanso merece,
ya verá que lo agradece
su cabeza castigada._


ІV

Ya más calmado,
muy aliviado,
ha recordado
a aquella mujer
y presumiendo
va sonriendo
y maldiciendo
aquel padecer.

Ya caminando
va planeando
y barruntando
grave y cruel venganza,
pues la pureza
de la pobreza
y su grandeza
a entender no alcanza.


Encuentra su casa abierta
y sorprendido se extraña.
La memoria no le engaña,
llave le echara a la puerta.
Aún más le desconcierta
ver a vecinos entrando,
a sus amigos rezando
y con tristeza en los ojos
ante su cuerpo, de hinojos,
a aquella mujer llorando.








©2009.Piteira de Gómez

me encantó leerte xosé
mis estrellas para ti en esta noche eterna
un abrazo con mis alas abiertas
:::hug:::
 
Mi apreciado amigo, sin lugar a dudas, este relato tuyo, que también estructuras excelentemente en décimas, es muy bueno, verdades amargas y enceñanza la que encuentro en él. Solamente puedo decirte que es una magnífica obra la que me compartes a través de tu invitación y te lo agradezco de todo corazón. Van mis estrellas y un muy fuerte y sincero abrazo.
 
WOW AMIGO..EXCELENTE EN TODO!
Esto que acabo de leer es realmente una joya, una gran obra de arte literaria, fué un placer haber venido al encuentro de tus letras. GRACIAS amigo, fue un placer para mi, aceptar tu invitación...Saludos!
 
Mi apreciado amigo, sin lugar a dudas, este relato tuyo, que también estructuras excelentemente en décimas, es muy bueno, verdades amargas y enceñanza la que encuentro en él. Solamente puedo decirte que es una magnífica obra la que me compartes a través de tu invitación y te lo agradezco de todo corazón. Van mis estrellas y un muy fuerte y sincero abrazo.
Muchísimas gracias, Rafael, por aceptar mi invitación y hacer este halagador comentario.
Un abrazo, poeta.
Xosé.
 
WOW AMIGO..EXCELENTE EN TODO!
Esto que acabo de leer es realmente una joya, una gran obra de arte literaria, fué un placer haber venido al encuentro de tus letras. GRACIAS amigo, fue un placer para mi, aceptar tu invitación...Saludos!
Muchísimas gracias, Lobezna, por tu halagador comentario. Me alegro de que te haya gustado.
El placer es mio.
Un beso.
Xosé.
 

XOSÉ:

¡Fabuloso, extraordinario!

Vas en cada verso creando curiosidad en el lector, la poesía en su conjunto, exquisita, muy amena; y, con una gran lección de sabiduría.

Estrellas y un abrazo fraternal.


 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba