Te escribo en la lozanía,
de este suave atardecer,
donde los difuntos sufren su sequía,
y los vivos mueren de sed.
Te escribo con la lluvia de lamentos,
con las sombras de lo que fueron las rosas,
con las espinas anidadas aún en el ayer,
con la tristeza abrazada al llanto del viento.
Te escribo sobre el pecho de un poeta muerto,
sobre la sangre atascada en la inercia del cuerpo,
para que mi mente no se nuble, ni olvide quererte,
te escribo porque soy tu pensamiento triste.
Te escribo por nuestros años mozos,
por las pasiones arrinconadas en el desierto,
por las entregas prohibidas, llenas de sentimiento,
por las lágrimas perdidas; más sinembargo recuerdo.
Te escribo porque estoy muriendo,
las horas no son nada en este momento,
más si se que agonizo en mi lecho,
no quiero morir sin mirarte y darte un beso.
Te escribo porque nunca dije cuánto lo lamento,
no quisiera marcharme sin tu perdón eterno,
mi paisaje es desolado y postrero,
sinembargo veo a mucho amigos que quiero.
Te escribo porque veo un camino infinito y bello,
porque caen las rosas sobre mis cabellos
ya es hora; mi angel me invita a volar por los cielos,
no tengo miedo, sólo con que tú me leas me libero.
Te escribo porque simplemente en lo eterno te quiero,
la conciencia se despide de mi cuerpo,
y mi espíritu se siente liberado,
te escribo por ser mi agonía en mi camino a la muerte.
Simplemente codiblue

de este suave atardecer,
donde los difuntos sufren su sequía,
y los vivos mueren de sed.
Te escribo con la lluvia de lamentos,
con las sombras de lo que fueron las rosas,
con las espinas anidadas aún en el ayer,
con la tristeza abrazada al llanto del viento.
Te escribo sobre el pecho de un poeta muerto,
sobre la sangre atascada en la inercia del cuerpo,
para que mi mente no se nuble, ni olvide quererte,
te escribo porque soy tu pensamiento triste.
Te escribo por nuestros años mozos,
por las pasiones arrinconadas en el desierto,
por las entregas prohibidas, llenas de sentimiento,
por las lágrimas perdidas; más sinembargo recuerdo.
Te escribo porque estoy muriendo,
las horas no son nada en este momento,
más si se que agonizo en mi lecho,
no quiero morir sin mirarte y darte un beso.
Te escribo porque nunca dije cuánto lo lamento,
no quisiera marcharme sin tu perdón eterno,
mi paisaje es desolado y postrero,
sinembargo veo a mucho amigos que quiero.
Te escribo porque veo un camino infinito y bello,
porque caen las rosas sobre mis cabellos
ya es hora; mi angel me invita a volar por los cielos,
no tengo miedo, sólo con que tú me leas me libero.
Te escribo porque simplemente en lo eterno te quiero,
la conciencia se despide de mi cuerpo,
y mi espíritu se siente liberado,
te escribo por ser mi agonía en mi camino a la muerte.
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