ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
SOY LA ALEGORÍA
Soy tal vez solamente alegoría del amor que soñaste,
imaginaste o supusiste ... o te faltó soñar
y en este último caso entonces soy sorpresa.
Pero soy, y soy del modo pertinaz de la materia
que escapa a la fantasía inasible y se hace carne.
A veces soy el niño que no hizo los deberes,
como otras soy el muy bien diez en tu cuaderno
y en ocasiones una tarea por cumplir que no has cumplido.
Soy las nubes que se corren aparándose o se quedan
y que aunque muestren a veces, hacia abajo, su cara más sombría,
algo de ellas siempre mira al sol sin que se note.
Soy la planta que ha crecido a tu cuidado,
sembrada por otras manos en otros lugares menos conocidos,
que puede dar siempre un brote nuevo y en algo diferente.
Soy yo el motivo de tus seguridades, de tus sospechas, tu lágrima y tu risa,
a pesar de que le eches la culpa tan sólo a mis acciones.
El desencanto soy. La esperanza y esa canción extraña.
Soy incompleto por faltantes, rompecabezas complejo
o con menos de diez piezas.
También lo hallado, lo perdido y vuelto a hallar
allí donde menos se esperaba.
La solución a problemas inventados soy
tanto como el acertijo respondido...
Soy tal vez solamente alegoría del amor que soñaste,
imaginaste o supusiste ... o te faltó soñar
y en este último caso entonces, soy sorpresa.
Pero soy, y soy del modo pertinaz de la materia
que escapa de la fantasía inasible y se hace carne.
No sé qué, con precisión, somos el uno al otro cuando juntos.
No sé que hay de verdad en lo expresado en los papeles
ya escritos, los aún por escribirse, los que faltan.
Todo aquello que dice “seguro, seguro” y constituye
incertidumbre falsamente y de modo burdo como disipada.
Tal como si fueras más de lo que me corresponde en lo asignado,
honro tu presencia y tus ausencias,
respeto el instante que ya viene
para construirnos el amor todos los días,
desplazando a los fantasmas
por si volvieran de los barrios inmateriales oscuros del pasado.
Y así, en los momentos de solidez y de importancia,
conclusión apresurada inevitable,
te confieso que sé con certeza que eres todo.
Para mí eres simplemente todo con sus cosas:
la esencia y los detalles...
Soy tal vez solamente alegoría del amor que soñaste,
imaginaste o supusiste ... o te faltó soñar
y en este último caso entonces soy sorpresa.
Pero soy, y soy del modo pertinaz de la materia
que escapa a la fantasía inasible y se hace carne.
A veces soy el niño que no hizo los deberes,
como otras soy el muy bien diez en tu cuaderno
y en ocasiones una tarea por cumplir que no has cumplido.
Soy las nubes que se corren aparándose o se quedan
y que aunque muestren a veces, hacia abajo, su cara más sombría,
algo de ellas siempre mira al sol sin que se note.
Soy la planta que ha crecido a tu cuidado,
sembrada por otras manos en otros lugares menos conocidos,
que puede dar siempre un brote nuevo y en algo diferente.
Soy yo el motivo de tus seguridades, de tus sospechas, tu lágrima y tu risa,
a pesar de que le eches la culpa tan sólo a mis acciones.
El desencanto soy. La esperanza y esa canción extraña.
Soy incompleto por faltantes, rompecabezas complejo
o con menos de diez piezas.
También lo hallado, lo perdido y vuelto a hallar
allí donde menos se esperaba.
La solución a problemas inventados soy
tanto como el acertijo respondido...
Soy tal vez solamente alegoría del amor que soñaste,
imaginaste o supusiste ... o te faltó soñar
y en este último caso entonces, soy sorpresa.
Pero soy, y soy del modo pertinaz de la materia
que escapa de la fantasía inasible y se hace carne.
No sé qué, con precisión, somos el uno al otro cuando juntos.
No sé que hay de verdad en lo expresado en los papeles
ya escritos, los aún por escribirse, los que faltan.
Todo aquello que dice “seguro, seguro” y constituye
incertidumbre falsamente y de modo burdo como disipada.
Tal como si fueras más de lo que me corresponde en lo asignado,
honro tu presencia y tus ausencias,
respeto el instante que ya viene
para construirnos el amor todos los días,
desplazando a los fantasmas
por si volvieran de los barrios inmateriales oscuros del pasado.
Y así, en los momentos de solidez y de importancia,
conclusión apresurada inevitable,
te confieso que sé con certeza que eres todo.
Para mí eres simplemente todo con sus cosas:
la esencia y los detalles...
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