AMANT
Poeta adicto al portal
La amo y no sé por qué.
Ignoro la causa, la razón,
que instaló esta demencia
en mi razón,
al par de su presencia,
y un infinito amor
en este corazón de dos.
La amo...
Es presentimiento y sentimiento,
este amor,
idea, que al migrar a mi alma,
desde mi encéfalo,
en busca de la primavera,
hastiada del invierno,
de los choques eléctricos...,
mutó, evolucionó.
La amo, y no entiendo
cómo me atrapa
cual red de miel su voz
y al penetrarme se vuelve mía;
cómo me seduce
su suavidad etérea,
dibujando el amor con ondas
que semejan las montañas del clímax.
La amo y no comprendo
por qué me invaden
el nerviosismo y la desesperación,
cuando, cual sonido incesante,
su ausencia hace eco
en las silentes colinas de mi soledad;
el modo en que gobierna mi pensamiento;
cómo me reprograma a diario;
de que forma tan innegable le pertenezco.
La amo inexplicable e inexorablemente,
de una exorbitante manera
que sobrepasa el entendimiento
y trasciende la emoción.
La amo, aunque sea una quimera,
aunque estemos tan distantes
que lo posible imposible parezca.
La amo.
Su esencia es el conjunto universo
que contiene mi ser por completo.
La busco y me encuentro...,
la tengo y me pierdo...
La amo tanto
que pese a saber
que sólo perfumo el tiempo,
que soy sombra de la nada
y mi camino tiene al final una cruz
que ningún tesoro señala;
eterna ser siento.
Ignoro la causa, la razón,
que instaló esta demencia
en mi razón,
al par de su presencia,
y un infinito amor
en este corazón de dos.
La amo...
Es presentimiento y sentimiento,
este amor,
idea, que al migrar a mi alma,
desde mi encéfalo,
en busca de la primavera,
hastiada del invierno,
de los choques eléctricos...,
mutó, evolucionó.
La amo, y no entiendo
cómo me atrapa
cual red de miel su voz
y al penetrarme se vuelve mía;
cómo me seduce
su suavidad etérea,
dibujando el amor con ondas
que semejan las montañas del clímax.
La amo y no comprendo
por qué me invaden
el nerviosismo y la desesperación,
cuando, cual sonido incesante,
su ausencia hace eco
en las silentes colinas de mi soledad;
el modo en que gobierna mi pensamiento;
cómo me reprograma a diario;
de que forma tan innegable le pertenezco.
La amo inexplicable e inexorablemente,
de una exorbitante manera
que sobrepasa el entendimiento
y trasciende la emoción.
La amo, aunque sea una quimera,
aunque estemos tan distantes
que lo posible imposible parezca.
La amo.
Su esencia es el conjunto universo
que contiene mi ser por completo.
La busco y me encuentro...,
la tengo y me pierdo...
La amo tanto
que pese a saber
que sólo perfumo el tiempo,
que soy sombra de la nada
y mi camino tiene al final una cruz
que ningún tesoro señala;
eterna ser siento.
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