Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Así te amo.
Te amé ayer al despertar de mi alba
cuando apenas asomaban los rayos de sol
y el rocío era suavidad de mis mejillas;
después te amé cuando los intensos atardeceres
recorrieron impetuosos mis montañas, mis bahías,
cuando el sol salpicaba con sus rayos mis playas
acariciando pícaramente divertido sus orillas.
Y hoy te amo con esta elocuencia
traducida a la experiencia de una vida,
te amo hoy, con la fortaleza de un roble,
con la seguridad de un anochecer tranquilo,
así te amo hoy y aquí te amo hoy;
inmersa en la oscuridad de mis noches,
cuando ya las auroras se han alejado,
con la certidumbre de ser íntegramente tuya;
aun cuando los soles se van apagando,
cuando las montañas no las escalara mas nadie
Mío, adivinándote pese a la ausencia de luz
por el simple latido de tu corazón unido al mío.
cuando apenas asomaban los rayos de sol
y el rocío era suavidad de mis mejillas;
después te amé cuando los intensos atardeceres
recorrieron impetuosos mis montañas, mis bahías,
cuando el sol salpicaba con sus rayos mis playas
acariciando pícaramente divertido sus orillas.
Y hoy te amo con esta elocuencia
traducida a la experiencia de una vida,
te amo hoy, con la fortaleza de un roble,
con la seguridad de un anochecer tranquilo,
así te amo hoy y aquí te amo hoy;
inmersa en la oscuridad de mis noches,
cuando ya las auroras se han alejado,
con la certidumbre de ser íntegramente tuya;
aun cuando los soles se van apagando,
cuando las montañas no las escalara mas nadie
Mío, adivinándote pese a la ausencia de luz
por el simple latido de tu corazón unido al mío.
Mary C. López.