Alma de Angel
Poeta fiel al portal
Ven desnúdame bajo el bosque umbrío,
sintamos las noches de ardiente estío,
amarte cuando la luz se retira,
ser como el sol que lentamente expira.
Te colmaré con tierno ardor diverso,
en la urna cristalizada de un verso,
suspiraremos la infinita calma,
con nuestros ojos abiertos del alma.
Despierta mi piel con tus ilusiones,
dejando grabada en mí tus pasiones,
que yo te querré siempre complacer,
y te daré todo el ser, de mi ser.
En mi abandona tu ser para abrir,
tú corazón, que yo te haré sentir,
ser tu llama creadora del mundo,
y tú mi ardiente fuego, umbral fecundo.
Dejar las hojas sea nuestra alfombra,
latan al oír el amor que nos nombra,
en cada hoja consumar nuestro amor,
y en otras derramar nuestro licor.
Esperar la caída de las brumas,
cuando caigan las hojas y las plumas,
ya no haya en el bosque enredaderas,
y noviembre desoje las postreras.
Ser el amor que se consume y arde,
y esperar la caída de la tarde,
así desnúdame bajo el bosque umbrío,
sintamos las noches de ardiente estío.
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