duf9991
Poeta adicto al portal
El repiqueteo amargo de una canción
a lo lejos resuena en mis oídos
y carga consigo la cruz de los recuerdos
y resuena la voz del amigo que evoca
sin saber que también llama éste al llanto
nocturno en mis ojos desdichados.
Ladra en la noche el perro,
de ira palpita el corazón acerbo,
de algo malo me recuerda
en mis oídos un zumbido, que lento,
parsimonioso y torturador
por la calle sigilosa de mi mente
avanza extenuado
como un Cristo yendo a su Calvario
como un capitán que se zambulle
al remolino tormentoso,
como un villano que se rinde
ante su Némesis bonachón
Sobre el camposanto lloro
en una tumba infame,
una tumba que llevare
en ella mi nombre oscuro.
Una tormenta ilógica es el mundo
un dilema sin sentido que me lleva
hacia un país al revés
donde Beethoven pinta paisajes
y Dalí sujeta batuta en mano
y Gandhi balacea a su enemigo
y el sol brilla en el día
y en la noche mi amor me abraza
y me cobija con su calor eterno.
a lo lejos resuena en mis oídos
y carga consigo la cruz de los recuerdos
y resuena la voz del amigo que evoca
sin saber que también llama éste al llanto
nocturno en mis ojos desdichados.
Ladra en la noche el perro,
de ira palpita el corazón acerbo,
de algo malo me recuerda
en mis oídos un zumbido, que lento,
parsimonioso y torturador
por la calle sigilosa de mi mente
avanza extenuado
como un Cristo yendo a su Calvario
como un capitán que se zambulle
al remolino tormentoso,
como un villano que se rinde
ante su Némesis bonachón
Sobre el camposanto lloro
en una tumba infame,
una tumba que llevare
en ella mi nombre oscuro.
Una tormenta ilógica es el mundo
un dilema sin sentido que me lleva
hacia un país al revés
donde Beethoven pinta paisajes
y Dalí sujeta batuta en mano
y Gandhi balacea a su enemigo
y el sol brilla en el día
y en la noche mi amor me abraza
y me cobija con su calor eterno.