Tu recuerdo no me olvida
Te estoy escribiendo estas líneas
porque es como mejor me expreso.
No puedo hacerme el chantaje
de fingir que te he olvidado,
tu aguijón sigue aún clavado
justo donde tú lo dejaste,
donde yo lo mantengo preso,
a mitad del camino angosto
que divide este desastre.
¡Qué dulce Cádiz en agosto,
qué absurdo este cambalache
del mercado de la vida,
que me cambia este presente
por un pasado mutilado!
Me dices que te acuerdas
y con rimas te respondo,
¿quién es capaz de dejar
tanta tinta en el tintero
si mis papeles aún tiemblan
al compás de tu recuerdo?
Que no me engañe la memoria,
que cada cual en su tejado
anide como quiera.
Yo prefiero vivir colgado
del amor que me consume,
antes que arrodillarme
al deseo desbocado
de buscar la gota que no colma
el vaso de mis pecados.
(¡Qué difícil conseguir
que al final de cada verso
no quede el sabor amargo
de una sangre ya cansada
de andar por el mundo exhibiendo
estas plumas desordenadas¡).
Bebámonos de un trago
la lluvia del mes de abril,
tú me quieres, yo te quiero,
tú me crees, yo te creo,
ni hay malentendidos,
ni pidamos cuentas a Cupido,
disfrutemos lo que dejaron
los días que ya pasaron.
Conocerte fue un honor,
un placer tenerte a mi lado.
Sólo quería saludarte,
y al final ya me he excedido.
Dile al que ocupa tus sueños
que esos labios no son de alquiler,
que fuiste mucho tesoro
para tan poco pirata,
que él se merezca la plata,
de poderte besar otra vez.
Te estoy escribiendo estas líneas
porque es como mejor me expreso.
No puedo hacerme el chantaje
de fingir que te he olvidado,
tu aguijón sigue aún clavado
justo donde tú lo dejaste,
donde yo lo mantengo preso,
a mitad del camino angosto
que divide este desastre.
¡Qué dulce Cádiz en agosto,
qué absurdo este cambalache
del mercado de la vida,
que me cambia este presente
por un pasado mutilado!
Me dices que te acuerdas
y con rimas te respondo,
¿quién es capaz de dejar
tanta tinta en el tintero
si mis papeles aún tiemblan
al compás de tu recuerdo?
Que no me engañe la memoria,
que cada cual en su tejado
anide como quiera.
Yo prefiero vivir colgado
del amor que me consume,
antes que arrodillarme
al deseo desbocado
de buscar la gota que no colma
el vaso de mis pecados.
(¡Qué difícil conseguir
que al final de cada verso
no quede el sabor amargo
de una sangre ya cansada
de andar por el mundo exhibiendo
estas plumas desordenadas¡).
Bebámonos de un trago
la lluvia del mes de abril,
tú me quieres, yo te quiero,
tú me crees, yo te creo,
ni hay malentendidos,
ni pidamos cuentas a Cupido,
disfrutemos lo que dejaron
los días que ya pasaron.
Conocerte fue un honor,
un placer tenerte a mi lado.
Sólo quería saludarte,
y al final ya me he excedido.
Dile al que ocupa tus sueños
que esos labios no son de alquiler,
que fuiste mucho tesoro
para tan poco pirata,
que él se merezca la plata,
de poderte besar otra vez.