Estimada dilia. Me ha gustado tu poema. No deja de tener una gran carga de verdad el tema que lo inspira. Las guerras del petroleo y no sólo del petróleo, más que dato histórico son una evidencia actual. Quizá debamos prepararnos para hacer crónicas por la guerra del agua como se hicieron y siguen haciendo, de los metales, los recursos naturales, la energía. Toda riqueza genera ambición en quien se siente capaz de conquistarla. Nuestros países tienen un largo historial que corrobora la veracidad de tu tema. Tal parece que la guerra es sólo el resultado de la ambición que despiertan las riquezas indefendibles. No dudo que se quiera dividir a tu país en dos o más naciones para arrebatarle sus recursos. Lo han hecho para construir canales transoceánicos o para apropiarse regiones mineras. Parece que hay una inclinación hacia la guerra hasta en los cielos, como lo dicen los textos bíblicos: Dios VS Satanás, y, según éstos, desde antes de que "todo fuera creado. Pues del breve hombre... ¿qué se puede esperar?
De verdad hago votos porque no se llegue a ninguna guerra por el motivo que citas. Los pueblos sufren y entre la ciudadanía no hay ganadores, todos pierden algo y sus pérdidas son irreparables. Mejor que triunfe la diplomacia porque no hay forma de ganar por la vía de las armas, además es un gran negocio, es mejor que un país se endeude para educar y dar mejores condiciones de vida a su gente que endeudarse comprando armas en una guerra imposible de ganar con discursos.
Amigo Melquiades, tenemos diez años en esta lucha y con inminente peligro; peligro que ahora aumenta con la instalación de las siete bases militares estadounidenses en Colombia, simplemente porque con la llegada de nuestro gobierno bolivariano se hizo efectiva la nacionalización de nuestro petróleo, la que anteriormente fue ficticia.
Nuestro gobierno no aceptó más la supervisión de militares por parte de los Estados Unidos; nuestro gobierno reclamó el control total de nuestra empresa petrolera, cuyas ganancias eran distribuidas anteriormente en (80% para la directiva y las transnacionales estadounidences y sólo un 20% se distribuía en el pago de los servicios públicos y salarios). Suma ésta que nunca alcanzaba y por ende se tenía que solicitar préstamos al Fondo Monetario Internacional; la deuda era impagable.
Nuestro Banco Central dependia también de las órdenes que giraban desde el Fondo Monetario Internacional, por tanto nuestras reservas eran intocables; esa situación también cambió.
El cambio fue tan grande, amigo Melquiades, que ahora nuestro país puede establecer acuerdos con cualquier país del mundo, cosa que antes no se podía, pues el gobierno de Estados Unidos los prohibía. Ahora también se pueden hacer transferencias de tecnología para aumentar la producción y adquirir conocimientos.
Con los ingresos que ahora recibe Venezuela, pues el 60% de la ganancia petrolera es para el Estado y el 40% para las transnacionales, nuestro país ha podido crear infinidad de misiones: educativas, de salud, de alimentación, deportes, etc, etc, etc., lo cual ha contribuido a que disminuya la situación de pobreza que existía en más de la mitad en estos diez años. Se han creado infinidad de instituciones de atención a los niños de la calle, al mendigo, a las personas con discapacidad, etc, etc, etc.
Si analizamos lo antes descrito, podemos comprender que los ataques del gobierno norteamericano durante estos diez años, por diversas vías: en el campo mediático, formulando amenazas contra nuestro gobierno; acusándole de apoyar a grupos irregulares o por narcotráfico, etc, etc, etc; y ahora con la instalación de estas siete bases militares en Colombia, tienen su justificación en la decisión de Venezuela de no continuar siendo dominada como en el pasado por el Imperio Norteamericano.
Esta es la verdadera razón de todo impase que se observa con nuestra hermana Colombia; no es Colombia quien ataca, es el gobierno de Estados Unidos, posesionado de ese país, prácticamente desde que murió nuestro Libertador Simón Bolívar. La situación de nuestros hermanos colombianos es sumamente grave; por ello la guerra interna nunca termina.
Parece muy difícil evitar la confrontación, amigo Melquiades, por ello nuestro gobierno alerta que hay que estar preparados en todos los aspectos (ideológico, militar, etc.). El documento elaborado por el Pentágono a principios del año 2009, que representa un "Libro Blanco", leído por nuestro Presidente Chávez en la Cumbre de Unasur, especifica muy bien como supuestamente se realizarían las incursiones en América Latina y contra el África. La base de Palanquero en Colombia ya aparecía mencionada en ese documento cuando todavía no la habían instalado; eso es muy grave, amigo Melquiades. Solo nos queda esperar y rogar a Dios que pueda eludirse diplomáticamente una confrontación, porque ni la ONU ni la OEA pueden hacer nada por ningún país del mundo; está comprobado con el golpe que la Base de Palmerola aplicó en Honduras, con la invasión a Irak, donde se terminó colgando a su Presidente y con la invasión a Gaza; Estados Unidos domina a esas organizaciones.
Ha sido un placer platicar contigo, amigo Melquiades. Recibe abrazos y besos de Dilia.