cristina bajo
Poeta asiduo al portal
No habrá más besos,
no habrá más tardes de copas,
ni sueños compartidos,
ni promesas de futuro.
¿Quién sabe si el destino nos depara,
al menos, ser amigos?
Quizás ni siquiera eso...
y aunque tus manos
se dibujen en mi mente
y tus ojos sigan transmitiéndome
la plástica de un avellana inconcebible,
mi retina sólo esbozará recuerdos
y en mis oídos sólo reverberará
el eco de tus voces.
Me retiro sin luchar
porque ya es obvia la derrota
y mi amor no basta
para sostenerte ligado a mí.
La enfermedad, el tiempo, la distancia...
han clausurado la puerta
que entretejiendo ensoñaciones
unía nuestros labios
en noches sin derrota.
Hoy empiezo a formar parte
de tu olvido
y aunque jamás conseguiré
desplazarte de mi alma
sé que nunca será en tus sueños
donde vuelva a proyectar los míos.
Hoy, en esta mañana sombría de noviembre,
a diez años ya de aquel primer beso escondido,
recojo mis enseres y buscando la calma
en un cielo atormentado
te envío un beso, mi eterno cariño
y un: ¡hasta siempre!
Tu amor es lo mejor que este aprendiz de ser
ha vivido y no creo que el mañana
sea capaz de sorprenderme
no habrá más tardes de copas,
ni sueños compartidos,
ni promesas de futuro.
¿Quién sabe si el destino nos depara,
al menos, ser amigos?
Quizás ni siquiera eso...
y aunque tus manos
se dibujen en mi mente
y tus ojos sigan transmitiéndome
la plástica de un avellana inconcebible,
mi retina sólo esbozará recuerdos
y en mis oídos sólo reverberará
el eco de tus voces.
Me retiro sin luchar
porque ya es obvia la derrota
y mi amor no basta
para sostenerte ligado a mí.
La enfermedad, el tiempo, la distancia...
han clausurado la puerta
que entretejiendo ensoñaciones
unía nuestros labios
en noches sin derrota.
Hoy empiezo a formar parte
de tu olvido
y aunque jamás conseguiré
desplazarte de mi alma
sé que nunca será en tus sueños
donde vuelva a proyectar los míos.
Hoy, en esta mañana sombría de noviembre,
a diez años ya de aquel primer beso escondido,
recojo mis enseres y buscando la calma
en un cielo atormentado
te envío un beso, mi eterno cariño
y un: ¡hasta siempre!
Tu amor es lo mejor que este aprendiz de ser
ha vivido y no creo que el mañana
sea capaz de sorprenderme