Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No vaciléis, señora, ante la injura
que de ignorante labio se desborde.
Mirad, mujer, que contra el desacorde
no quedara'l final que más penura.
Ya no penséis amor en la discorda,
que nubla el ámbar virgen de tus ojos.
Pensad, más bien, que valen los enojos
nada ante el beso azul de la concorda!
Dejad, no más, que salga el sol en calma
y en pinceladas mil la suave brisa
pinte traviesa flor en tu sonrisa.
Que en un latido al fin la luz del alma,
llene de paz el vaso de la pena
que ayer lloró sus perlas en la arena!
que de ignorante labio se desborde.
Mirad, mujer, que contra el desacorde
no quedara'l final que más penura.
Ya no penséis amor en la discorda,
que nubla el ámbar virgen de tus ojos.
Pensad, más bien, que valen los enojos
nada ante el beso azul de la concorda!
Dejad, no más, que salga el sol en calma
y en pinceladas mil la suave brisa
pinte traviesa flor en tu sonrisa.
Que en un latido al fin la luz del alma,
llene de paz el vaso de la pena
que ayer lloró sus perlas en la arena!
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