MaríaA.G
Poeta veterana en el Portal
Anclado ha estado el corazón,
cual prisionero,
engarrotado entre muros
y cimientos.
Abortados ya los lamentos,
acechan furibundos los estertores,
vienen a por tu nombre,
me arrancarán tus recuerdos,
mi indiferencia
será una entelequia.
No succionarás más mi sangre,
gélida quedará para ti
para tus colmillos envenados,
para tus zarpas,
ensangrentadas con mi dolor.
No derramaré más lágrimas
rebozando en ellas mis penas.
Hoy imploro por ti este Réquiem,
hoy te digo definitivamente
ADIOS
cual prisionero,
engarrotado entre muros
y cimientos.
Abortados ya los lamentos,
acechan furibundos los estertores,
vienen a por tu nombre,
me arrancarán tus recuerdos,
mi indiferencia
será una entelequia.
No succionarás más mi sangre,
gélida quedará para ti
para tus colmillos envenados,
para tus zarpas,
ensangrentadas con mi dolor.
No derramaré más lágrimas
rebozando en ellas mis penas.
Hoy imploro por ti este Réquiem,
hoy te digo definitivamente
ADIOS
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