Amigos, antes de iros ...

Francisco Redondo Benito

Moderador/enseñante del subforo de MÉTRICA y RIMA
Ayer supe de la muerte reciente de mi amigo de la infancia, José. Me lo comunicó su hija María desde su Cartagena natal. Vayan hoy por él estas viejas palabras mías.

Ya sé que lo sabéis;
son palabras antiguas.
Sabéis que el que se marcha
nos deja un hueco amargo
que no remedian versos
ni discursos ni lágrimas ...
Que es imposible llenar ese vacío definitivo.

Alguien sentenciará que es ley de vida,
que quedamos con él comunicados,
que el que se va nos deja enriquecidos ...
Alguien dirá, por fin, cómo la flor renuncia
a su corte de pétalos
por esa madurez cenital de su fruto.

Es posible, es posible; yo no lo negaré ...
Pero ¡ayudadme, amigos, antes de iros,
a comprender la plenitud final
que habrá de compensarme de vuestra muerte!

Porque a mí, perdonadme,
aquí, ante la cavidad vacía de la ausencia,
ni la comprendo
ni me basta ...
... ni tan siquiera la admito ...
 
Última edición:
Aquí amigo Francisco, se rompió la perfección, que así como la muerte propia es guinda de pastel y no se concibe vida sin ella, la del que te deja tirao es cabronada, nos dejas poesía y reflexión y un grato sabor de boca.
 
Ayer supe de la muerte reciente de mi amigo de la infancia, José. Me lo comunicó su hija María desde su Cartagena natal. Vayan hoy por él estas viejas palabras mías.

Ya sé que lo sabéis;
son palabras antiguas.
Sabéis que el que se marcha
nos deja un hueco amargo
que no remedian versos
ni discursos ni lágrimas ...
Que es imposible llenar ese vacío definitivo.

Alguien sentenciará que es ley de vida,
que quedamos con él comunicados,
que el que se va nos deja enriquecidos ...
Alguien dirá, por fin, cómo la flor renuncia
a su corte de pétalos
por esa madurez cenital de su fruto.

Es posible, es posible; yo no lo negaré ...
Pero ¡ayudadme, amigos, antes de iros,
a comprender la plenitud final
que habrá de compensarme de vuestra muerte!

Porque a mí, perdonadme,
aquí, ante la cavidad vacía de la ausencia,
ni la comprendo
ni me basta ...
... ni tan siquiera la admito ...

muy sentido y triste poeta pero bello en su contenido saludos
 
Ayer supe de la muerte reciente de mi amigo de la infancia, José. Me lo comunicó su hija María desde su Cartagena natal. Vayan hoy por él estas viejas palabras mías.

Ya sé que lo sabéis;
son palabras antiguas.
Sabéis que el que se marcha
nos deja un hueco amargo
que no remedian versos
ni discursos ni lágrimas ...
Que es imposible llenar ese vacío definitivo.

Alguien sentenciará que es ley de vida,
que quedamos con él comunicados,
que el que se va nos deja enriquecidos ...
Alguien dirá, por fin, cómo la flor renuncia
a su corte de pétalos
por esa madurez cenital de su fruto.

Es posible, es posible; yo no lo negaré ...
Pero ¡ayudadme, amigos, antes de iros,
a comprender la plenitud final
que habrá de compensarme de vuestra muerte!

Porque a mí, perdonadme,
aquí, ante la cavidad vacía de la ausencia,
ni la comprendo
ni me basta ...
... ni tan siquiera la admito ...


Daie admite ese final, ese final ya está escrtio...solamente queda, lo que se deja escrito que será si se puede...inmortar.un placer pasr por tu bella inspiración.
 
Aquí amigo Francisco, se rompió la perfección, que así como la muerte propia es guinda de pastel y no se concibe vida sin ella, la del que te deja tirao es cabronada, nos dejas poesía y reflexión y un grato sabor de boca.

Si, tienes razón, amigo Childe; la muerte de los otros es casi peor que la propia. La muerte de los otros te obliga a sobrevivir sin ellos: dura tarea porque los otros, tanto más cuanto más cercanos, son una parte de uno mismo que se pierde de forma irreparable.

Un abrazo,
 
Un fuerte abrazo por tan lamentable pérdida, poeta!
Versos llenos de dolor, cargados con esa ausencia que marca el alma.
Un placer leerte y comulgar con tu sentir.
Chiqui.-

Gracias por tu afable consuelo, Chiqui, y disculpa la tardanza en la respuesta. Ando muy pillado por cuestiones familiares y otras.

Un abrazo,
 
No te basta, amigo, porque hay una herida recién abierta y es verdad, uno se queda en shock con una pérdida, más aún, si no se espera tan de repente.
Estas sentidas palabras tuyas, si bien es cierto, por ahora no remedian tu dolor, creo que en parte alivianan tu alma, el dolor es, está latente y cuando llega no queda más que aceptarlo, vivirlo, hacer duelo porque antes de pasar por todo esto no llega la paz, ni la conformidad, ni todas esas cosas que tú sabes, que te lo han dicho pero que no habías enfrentado.
Un espacio que fue de alguien no lo llena nadie porque a todos nos fue asignado uno y sólo es para quien lo ocupó, pero desde mi experiencia
te garantizo que sólo el tiempo es aliado, la reflexión y el pensar que si se fue es porque su tiempo marcaba aquí.
Lo siento mucho, dejaste el alma en tu Poesía, esto es Poesía.
Un abrazo, poeta


Gracias por tus sentidas palabras, Margarita. Siempre hay espíritus sensibles como el tuyo que encuentran la palabra justa. Muchas gracias.
 

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