nando sabido
Poeta recién llegado
No siento el lejano murmullo del mar
y sólo me sobresalta el silencio
mezclado con los ecos
de oxidados alfileres,
y no será ya necesaria la brújula
porque nuestro barco yace encallado
para siempre, entre las rocas.
Avanzo caminando en las arenas
para devorar
las horas del crepúsculo,
ignorando el árbol que tatuamos
en el parque y a lejanos pensamientos,
o navegando en la memoria
por el inagotable mar de siempre.
Busco quedarme a solas,
para disfrutar del fuego
abrazado a las sombras de otra noche
por si no amaneciera,
y descubrir el llanto azul de algún paisaje
que sólo conozca mi alma.
y sólo me sobresalta el silencio
mezclado con los ecos
de oxidados alfileres,
y no será ya necesaria la brújula
porque nuestro barco yace encallado
para siempre, entre las rocas.
Avanzo caminando en las arenas
para devorar
las horas del crepúsculo,
ignorando el árbol que tatuamos
en el parque y a lejanos pensamientos,
o navegando en la memoria
por el inagotable mar de siempre.
Busco quedarme a solas,
para disfrutar del fuego
abrazado a las sombras de otra noche
por si no amaneciera,
y descubrir el llanto azul de algún paisaje
que sólo conozca mi alma.