Mavila
Poeta que considera el portal su segunda casa
Otro día sintiendo el desgarro del alma
sabiendo que el mar y las olas
se fueron jurando venganza.
Rompieron las piedras ocultas
aquellas que enterramos al alba,
mordiendo las horas eternas
sentada en medio... de nada.
aquellas que enterramos al alba,
mordiendo las horas eternas
sentada en medio... de nada.
Intento llenar el vacío,
que dejaron
la miel y la espada.
que dejaron
la miel y la espada.
Y me arranco la cara por ver
si el consuelo se queda otra vez,
cuando sequen
la piel y las llagas.
si el consuelo se queda otra vez,
cuando sequen
la piel y las llagas.
Mavila
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