Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
Sonrisa Efímeramente Sempiterna
Tendido en cada risueño y cuerdo en cada empeño,
sumido en el pensamiento,
contaba mis sueños
mientras la velada por hermosa que fuera,
pareciera la más tremenda
estela tenebrosa,
siendo yo inerte, con una sonrisa
de mejilla a mejilla,
casi taciturna…
Como lámina inclinada,
besando el muro donde fue tirada;
así mi presencia en el sofá…
Solicitando las mercedes de la divinidad,
o alguna bienaventuranza,
de Cristo y su buena concordancia,
no me haga falta su compostura,
mucho menos su soltura;
empero era una luz
luz de una vela, lívida luz…
De una verdadera falsa candela,
cuya danza provocaba en las sombras
polimórficas maneras que,
dotan de impresiones
a está danza, a está ilusión, que…
¡Es el espejismo de otra dimensión!
Quedo y silencioso, fúnebre estado de mi posesión,
en pensamientos navegaba,
bajo la luz de una lámpara…
Enfrascado en el cuello de la garganta,
aplastado por la ingratitud más grata,
soñoliento, como no quisiera
despertar en la esperanza…
mientras mi alma maquilaba
ironías, quimeras y fantasmas.
Paródica melodía, la que los ángeles cantan...
Tendido en cada risueño y cuerdo en cada empeño,
sumido en el pensamiento,
contaba mis sueños
mientras la velada por hermosa que fuera,
pareciera la más tremenda
estela tenebrosa,
siendo yo inerte, con una sonrisa
de mejilla a mejilla,
casi taciturna…
Como lámina inclinada,
besando el muro donde fue tirada;
así mi presencia en el sofá…
Solicitando las mercedes de la divinidad,
o alguna bienaventuranza,
de Cristo y su buena concordancia,
no me haga falta su compostura,
mucho menos su soltura;
empero era una luz
luz de una vela, lívida luz…
De una verdadera falsa candela,
cuya danza provocaba en las sombras
polimórficas maneras que,
dotan de impresiones
a está danza, a está ilusión, que…
¡Es el espejismo de otra dimensión!
Quedo y silencioso, fúnebre estado de mi posesión,
en pensamientos navegaba,
bajo la luz de una lámpara…
Enfrascado en el cuello de la garganta,
aplastado por la ingratitud más grata,
soñoliento, como no quisiera
despertar en la esperanza…
mientras mi alma maquilaba
ironías, quimeras y fantasmas.
Paródica melodía, la que los ángeles cantan...
Vlad Kanon
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