Respuesta A La Pena (poema campero)

Juan Oriental

Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué le anda pasando mama?
Por su carta maliceo,
que ya le pialó la pena
las manos a su contento.
¡Pero parece mentira
que con dos hijos como estos,
ande pensando zonceras
porque están apenas lejos!


Dicen que los ranchos crecen
en cuanto los hijos faltan.
Que se agrandan los rincones
y el silencio llega y canta
como gallo tempranero
despabilando las almas,
y el madrugón de la ausencia,
hace las horas más largas.


Encima, escribimos poco...
Es por ser hombres, ¡por eso!
Nos distraemos con cosas
del instinto y del momento.
Perdónenos esas faltas
que sin querer cometemos,
y el tener que confesarlas
matreras del cumplimiento.


Pero cuerpeamos sus miedos
porque son como los sueños,
y nos hace mal que piense
males que en nada son ciertos;
ya que aquí partimos olas
como dos barcos guerreros
con dos banderas muy suyas,
que son, corazones buenos.


Ahura, escúcheme, mamita,
que algo justo le diré:
toda persona precisa
que una mano se le dé;
no va muy lejos el hombre
sin la confianza o la fe.
Eso, tenemos nosotros
y usté nos debe tener.


¿Sabe?, aquí sus dos pichones
hacen de la vida un lazo,
y se aguantan a pie firme
corcovos y cimbronazos.
Lucha, cansancio, nostalgia,
cada cual en su trabajo,
con la tremenda alegría
de ser, parejos y hermanos.


Pero usté, a mi parecer,
anda porfiando tal hecho.
O es que esa duda bandida
que la visita en su miedo,
con su charla mordedora
la atropella en el silencio;
y usté, la ahuyenta con cartas...
¡Caramba, si la comprendo!


Mas, la paloma de un sobre
es cosa que con el *“Beto”,
como el aire, yo diría,
precisamos pa’l adentro.
Es que tenemos pa usté,
entre dos almas un cielo
y pa su imagen torcaza,
un nido entre dos recuerdos.


¡Nunca, jamás, el olvido,
dicho amparo hará caer!
¡Por más que sople en el tiempo
con su racha de oropel!
Pero truncar los proyectos
por nuestro bien y su bien,
y pagar los dos la güelta;
sería dejarnos vencer.


¡Siéntase feliz, mamita!
Y no ande llorando ausencias,
que con eso nada gana
y el tata también se apena.
¿No ve que el viejo, por sabio,
obró con certera ciencia
y le asignó a sus entrañas
dos machos pa su defensa?




©Juan Oriental




*Beto (hermano)
 
Última edición:
¿Que le anda pasando mama?


Por su carta maliceo,
que ya le pialó la pena
las manos al sentimiento.
¡Pero parece mentira
que con dos hijos como estos,
ande pensando zonceras
porque están apenas lejos!


Dicen que los ranchos crecen
en cuanto los hijos faltan.
Que se agrandan los rincones
y el silencio llega y canta
como gallo tempranero
despabilando las almas,
y el madrugón de la ausencia,
hace las horas más largas.


Encima, escribimos poco...
Es por ser hombres, ¡por eso!
Nos distraemos con cosas
del instinto y del momento.
Perdónenos esas faltas
que sin querer cometemos,
y el tener que confesarlas
matreras del cumplimiento.


Pero cuerpeamos sus miedos
porque son como los sueños
y nos hace mal que piense
males que en nada son ciertos;
ya que aquí partimos olas
como dos barcos guerreros
con dos banderas muy suyas,
que son, corazones buenos.


Ahura, escúcheme, mamita,
que algo justo le diré:
todo cristiano precisa
que una mano se le dé;
no va muy lejos el hombre
sin la confianza o la fe.
Eso tenemos nosotros
y usté nos debe tener.


¿Sabe?, aquí sus dos pichones
hacen de la vida un lazo
y se aguantan a pie firme
corcovos y cimbronazos;
lucha, cansancio, nostalgia,
cada cual en su trabajo,
con la tremenda alegría
de ser, parejos y hermanos.


Pero usté, a mi parecer,
anda porfiando tal hecho.
O es que esa duda bandida
que la visita en su miedo,
con su charla mordedora
la atropella en el silencio
y usté la ahuyenta con cartas...
¡Caramba, si la comprendo!


Mas, la paloma de un sobre
es cosa que con el *“Beto”,
como el aire, yo diría,
precisamos pa’l adentro.
Es que tenemos pa usté
entre dos almas un cielo
y pa su imagen torcaza,
un nido entre dos recuerdos.


¡Nunca, jamás, el olvido,
dicho amparo hará caer;
por más que sople en el tiempo
con su racha de oropel!
Pero truncar los proyectos
por nuestro bien y su bien,
y pagar los dos la güelta,
sería dejarnos vencer.


¡Siéntase feliz, mamita!
Y no ande llorando ausencias,
que con eso nada gana
y el tata también se apena.
¿No ve que el viejo por sabio
obró con certera ciencia
y le asignó a sus entrañas
dos machos pa su defensa?




©Juan Oriental




*Beto (hermano)




tus verso me han llegado al alma, y es que no se logra comprender, tanta lucha de una madre y despues... soledad y a ratos el olvido.Un placer leer tu inspiración.
 
¿Que le anda pasando mama?


Por su carta maliceo,
que ya le pialó la pena
las manos al sentimiento.
¡Pero parece mentira
que con dos hijos como estos,
ande pensando zonceras
porque están apenas lejos!


Dicen que los ranchos crecen
en cuanto los hijos faltan.
Que se agrandan los rincones
y el silencio llega y canta
como gallo tempranero
despabilando las almas,
y el madrugón de la ausencia,
hace las horas más largas.


Encima, escribimos poco...
Es por ser hombres, ¡por eso!
Nos distraemos con cosas
del instinto y del momento.
Perdónenos esas faltas
que sin querer cometemos,
y el tener que confesarlas
matreras del cumplimiento.


Pero cuerpeamos sus miedos
porque son como los sueños
y nos hace mal que piense
males que en nada son ciertos;
ya que aquí partimos olas
como dos barcos guerreros
con dos banderas muy suyas,
que son, corazones buenos.


Ahura, escúcheme, mamita,
que algo justo le diré:
todo cristiano precisa
que una mano se le dé;
no va muy lejos el hombre
sin la confianza o la fe.
Eso tenemos nosotros
y usté nos debe tener.


¿Sabe?, aquí sus dos pichones
hacen de la vida un lazo
y se aguantan a pie firme
corcovos y cimbronazos;
lucha, cansancio, nostalgia,
cada cual en su trabajo,
con la tremenda alegría
de ser, parejos y hermanos.


Pero usté, a mi parecer,
anda porfiando tal hecho.
O es que esa duda bandida
que la visita en su miedo,
con su charla mordedora
la atropella en el silencio
y usté la ahuyenta con cartas...
¡Caramba, si la comprendo!


Mas, la paloma de un sobre
es cosa que con el *“Beto”,
como el aire, yo diría,
precisamos pa’l adentro.
Es que tenemos pa usté
entre dos almas un cielo
y pa su imagen torcaza,
un nido entre dos recuerdos.


¡Nunca, jamás, el olvido,
dicho amparo hará caer;
por más que sople en el tiempo
con su racha de oropel!
Pero truncar los proyectos
por nuestro bien y su bien,
y pagar los dos la güelta,
sería dejarnos vencer.


¡Siéntase feliz, mamita!
Y no ande llorando ausencias,
que con eso nada gana
y el tata también se apena.
¿No ve que el viejo por sabio
obró con certera ciencia
y le asignó a sus entrañas
dos machos pa su defensa?




©Juan Oriental




*Beto (hermano)




Me gustó mucho tu poema, como lo escribiste...como si lo hablases. Buen consejo a esta mamá, que al parecer piensa no logró completar su rol de madre; a veces las madres piensan no han podido llegar al corazón de un hijo, tanto afán en la vida tiende a desenfocarnos. Déjale saber a esa madre el buen trabajo que ha hecho, pues por lo que nos cuentas aquí, esos dos hermanos son un lazo fuerte.

Un placer leer tus versos, te felicito.
 
Me gustó mucho tu poema, como lo escribiste...como si lo hablases. Buen consejo a esta mamá, que al parecer piensa no logró completar su rol de madre; a veces las madres piensan no han podido llegar al corazón de un hijo, tanto afán en la vida tiende a desenfocarnos. Déjale saber a esa madre el buen trabajo que ha hecho, pues por lo que nos cuentas aquí, esos dos hermanos son un lazo fuerte.

Un placer leer tus versos, te felicito.


Muchas gracias, Coral. Así es en verdad, el amoroso cometido y solitario destino de muchas madres luego de procrear y asistir su creación. Van mis versos a modo de reconocimiento y reparación en parte de ese daño de ausencia. Aunque tratandose de amor materno, un abrazo y un beso son la mejor poesía.

Saludos.
 

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